Un alto el fuego más frágil que permanente

28/Ago/2014

El Observador, Carolina Bellocq

Un alto el fuego más frágil que permanente

Israel y Hamas sellaron
la paz, pero hay pocos elementos para pensar que será duraderaUn día después de que se
haya declarado el alto el fuego permanente entre Israel y Hamas, las dos partes
claman victoria y se enorgullecen de las pérdidas de su contrincante. Pero si
bien los acuerdos alcanzados son importantes, no son muy distintos de los
compromisos asumidos luego del enfrentamiento de 2012 y esta vez no parece
haber garantías de que la situación no se vuelva a tensar dentro de unos años.
Frente a lo que sucedía
hace 20 días en torno a Gaza, la realidad actual es positiva. Ya no hay
bombardeos en la zona sitiada y controlada por Israel, no hay más heridos por
ataques de las tropas terrestres o marinas ni existe el riesgo permanente de
desaparecer de un momento a otro. Tampoco llueven misiles sobre Israel y casi
no existe el riesgo de que los milicianos de Hamas se aparezcan de ese lado del
territorio desde algún túnel construido para perpetrar un atentado.
Pero poco más puede
considerarse una victoria después de una guerra en la que hubo al menos 2.207
muertos y 10.200 heridos; 475.000 desplazados y 37.650 casas destruidas en
Gaza. En Israel los daños materiales fueron mucho menores, en cierta medida
gracias al efectivo sistema de defensa que interceptó los cohetes dirigidos
hacia objetivos civiles.
El principal resultado
inmediato del pacto alcanzado con mediación egipcia es la detención de los
ataques. Eso ya se cumple y sin lugar a dudas representa un alivio para todos.
También comenzó a regir
la apertura por parte de Israel de ciertos pasos fronterizos con Gaza para
permitir un mayor flujo de productos en el enclave costero, incluida ayuda
humanitaria y material de reconstrucción. Por separado, Gaza acordó algo
similar con Egipto para el otro tramo de su frontera, que se había cerrado
luego de que en julio de 2013 accediera al poder en aquél país el general Abdel
Fatah Al Sisi, contrario a Hamas.
En lo que a apertura de
fronteras se refiere, pues, las victorias de Hamas son pírricas: vuelven a la
situación de hace un año respecto a Egipto (y aquí Israel no tiene nada que
ver) y se les permite, sí, el mayor ingreso de materiales. Israel siempre temió
que los milicianos usen lo que entra a la Franja para construir túneles desde
donde atacar a su país, pero la urgencia de reconstrucción de la
infraestructura civil hace que tal posibilidad aparezca en un segundo plano.
Por otra parte, Israel seguirá controlando para que no entren armas ni municiones,
por lo que la victoria de Hamas no es más que el permiso de ingreso de lo
urgente.
En el aspecto
territorial, Israel se comprometió a ampliar de tres a seis millas la zona
permitida a los gazatíes para la pesca. Según los Acuerdos de Oslo de 1993, esta
área llega a las 20 millas náuticas, pero por motivos de seguridad Israel la
fue reduciendo hasta las tres. Ahora asegura que la ampliará a seis y luego 12.
Se trata de otra victoria de Hamas, sí, pero tampoco se basa en un reclamo
descomunal sino en algo que le perteneció hasta hace relativamente poco tiempo.
De todas formas, tanto la
apertura de los pasos fronterizos como la ampliación de la zona de pesca,
figuraron en los pactos tras la ofensiva israelí de 2012. En marzo de 2013
rescindió el contrato para el área marítima y esta se volvió a contraer. No
parece haber garantías de que esta vez la realidad vaya a ser diferente.
En 2012 también se acordó
que Israel liberaría a presos palestinos. Esos reos habían sido liberados en
2011 por Jerusalén en el intercambio por un rehén israelí, pero más tarde
fueron recapturados. A raíz de ese pacto los liberaron nuevamente, pero en
julio de 2014 los volvieron a apresar. Este martes los hebreos se
comprometieron a volver a soltarlos; otro acuerdo que no representa mayores
cambios respecto a 2012.
Después se verá
Para el mes que viene
quedaron aplazadas otras discusiones relevantes: el reclamo de Israel de que
Hamas deje las armas y la insistencia de los palestinos para que los hebreos
les construyan un puerto y un aeropuerto internacionales. Hasta ahora las dos
partes se han negado a ceder en estos puntos y es difícil imaginar que lo hagan
en los próximos 30 días en Egipto.
Tal vez lo más novedoso
respecto a 2012 es que ahora se involucra a la Autoridad Nacional Palestina
(ANP) de Mahmud Abas, el mismo que encabezaba a la agrupación política Al Fatah
cuando esta fue expulsada del enclave. En teoría, desde ahora la ANP se
encargará de administrar el lado palestino de las fronteras para evitar que
entren armas, municiones y bienes que podrían ser usados con fines bélicos.
También le tocará a ese
bloque coordinar el esfuerzo de reconstrucción en Gaza con donantes
internacionales (la Unión Europea, Qatar, Turquía, Noruega y Jordania se
dijeron dispuestos a ayudar) y, eventualmente, la ANP desbloqueará los fondos
de Hamas con los que el grupo quiere pagarle a unos 40.000 funcionarios
públicos.
Pero todas estas cosas,
nuevamente, deberán comenzar a funcionar antes de que se pueda cantar victoria.
La situación entonces se presenta
ambigua. Hubo avances y triunfos, sí. ¿Pero qué garantías hay de que se
sostengan los próximos años? Por estas horas muchos analistas piensan que lo
que sigue son más capítulos de una serie conocida: las hostilidades cesarán y
habrá una cierta convivencia. Pero cualquier chispa alcanzará en un futuro para
volver a hacer estallar el polvorín.
Todos cantan victoria
Después de tanto
desastre, las dos partes involucradas necesitan justificar las pérdidas y
atribuirse ganancias. Así, desde el lado de Hamas, el portavoz Abu Zuhri
mencionó como importantes logros los impactos económicos en su adversario:
lograron cerrar durante dos días el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv y hacer
huir a los residentes israelíes cercanos a la frontera con Gaza. Asimismo, durante
unos días peligró el turismo en Israel y la desconfianza de los extranjeros
podría hacer mermar los ingresos en este rubro.
Por su lado, el primer
ministro israelí Benjamin Netanyahu se congratula porque los términos en los
que se alcanzó la tregua son muy similares a los que había propuesto Egipto
hace casi un mes y que en ese momento los palestinos rechazaron. Ahora lograron
lo que buscaban y, además, pudieron diezmar seriamente el poderío de Gaza con
el abatimiento de al menos tres líderes militares y el lanzamiento de casi
4.000 cohetes, con lo que seguramente disminuyó su capacidad militar.

La esperanza israelí es que Hamas tarde muchos
años en recuperar su poderío. Entonces tal vez vuelva a empezar todo
nuevamente, un proceso que con cierto cinismo los israelíes califican como
“cortar el césped”.