Ante el conflicto de Medio Oriente

27/Ago/2014

Montevideo Portal, por Pablo Mieres

Ante el conflicto de Medio Oriente

En los últimos días hemos
asistido a una profundización del conflicto de Medio Oriente con fuertes y
trágicas manifestaciones militares, con un saldo doloroso en vidas humanas y un
fuerte deterioro de las posibilidades de alcanzar la paz en la zona.

Lamentablemente ha sido
un lugar común en nuestro país y particularmente en nuestro gobierno,
simplificar las cosas y emitir una condena hacia el accionar del gobierno
israelí, soslayando y esquivando una interpretación de las causas profundas de
esta nueva fase del conflicto.

Esta postura, agravada
con sucesivas acciones y declaraciones del presidente Mujica y del canciller
Almagro, ha prohijado un horrendo y aborrecible brote de antisemitismo que se
expresa en diversas manifestaciones tanto en los muros de nuestra ciudad como
en las redes sociales.

El gobierno uruguayo es
responsable de estas expresiones despreciables de racismo porque ha «dado
manija» de forma irresponsable.

El conflicto en esta
etapa tuvo un origen muy claro e indiscutible que fue la agresión del
Movimiento Hamas hacia el territorio de Israel. Efectivamente, esta escalada de
violencia comienza con el secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos a manos
de Hamas y continúa con un bombardeo de misiles desde la Franja de Gaza hacia
territorio israelí. Conviene recordar la secuencia de los hechos porque es
parte de la evaluación global que es necesario hacer cuando se analiza el
conflicto en su etapa actual.

La respuesta israelí ha
generado numerosas muertes y eso es lamentable y cuestionable, pero mucho más
cuestionable es que el Movimiento Hamas use a los civiles como escudos humanos,
ocultándose en edificios tales como escuelas, hospitales o templos.

En el análisis del
gobierno uruguayo parecen no existir las agresiones de Hamas, seguramente
porque la estrategia defensiva israelí es exitosa al generar un escudo
protector antimisiles, pero olvidan que Hamas ha disparado centenares de
misiles hacia el territorio de Israel.

La invasión israelí a
Gaza demostró la existencia de alrededor de cuarenta túneles construidos por
Hamas para ingresar en forma clandestina a territorio israelí para cometer
actos terroristas.

Esa es la auténtica
situación en Medio Oriente y obviarla o sesgar la interpretación acusando a
Israel en forma unilateral y agravando la acusación responsabilizándolo de
crímenes de guerra o, peor aun, de genocidio es una grave tergiversación de los
hechos que rechazamos categóricamente.

Hoy más que nunca hay que
seguir reivindicando que el único final del conflicto implica el reconocimiento
de dos Estados que convivan pacíficamente en esas tierras y, pase lo que pase,
ese debe seguir siendo el objetivo para el que todos los que no estamos allí,
debemos trabajar. Por eso dar manija, perder la objetividad, entrar en el juego
de la tergiversación y obviar las responsabilidades de un movimiento terrorista
y no democrático es una grave responsabilidad histórica.

Ahora bien, el requisito
indispensable es el reconocimiento recíproco del derecho a existir y a convivir
pacíficamente. Justamente ese es el principal obstáculo para la obtención de la
paz, en la medida que las definiciones ideológicas del Movimiento Hamas
incluyen como objetivo la destrucción del Estado de Israel. Resulta imposible
avanzar hacia la paz cuando una de las partes tiene por objetivo la destrucción
de la otra.

No debemos olvidar que el
Estado de Israel es la única democracia efectiva de todo Medio Oriente y que su
política ha representado un importante avance en los derechos sociales y
políticos de sus habitantes.

Promover la paz, la tolerancia y la construcción
de un sistema de convivencia entre dos Estados deben ser los únicos objetivos de
nuestra política exterior con respecto a la región y no «flechar la
cancha», «dar manija» y ponerse la camiseta de uno de los
bandos, particularmente cuando ese bando tiene por objeto la aniquilación del
otro.