Gaza y el antisemitismo en la Argentina

18/Ago/2014

Perfil, Argentina, Por Hernan Dobry

Gaza y el antisemitismo en la Argentina

El antisemitismo ha
vuelto a resurgir en la Argentina una vez más, cuando parecía estar aletargado
o, al menos, bastante bien camuflado. La situación se está tornando cada vez
más tensa y no sería raro que, en cualquier momento, pasara de las bravatas
públicas a la agresión física o a la profanación de algún cementerio.
En esta oportunidad, como
en tantas otras ocasiones, la excusa es el conflicto en la Franja de Gaza y las
muertes de civiles palestinos en manos de Israel, algo que se vio exacerbado,
en buena medida por la cobertura sesgada que le ha dado gran parte de la prensa
local, que no ha hecho más que volver a poner a Jerusalén como el malo de la
película.
Son sólo excusas. Detrás
de la máscara de supuestos “defensores de los derechos humanos de los pueblos
que sufren”, estos personajes esconden una judeofobia virulenta que intentan
ocultar tan sólo porque en los tiempos modernos “no está bien visto” asumirse
como tal o, quizá, le temen al tan efectivo Inadi.
Si éstas son las causas
que tanto les importan, ¿por qué no marchan frente a la Embajada de Siria en
protesta por las cerca de 200 mil personas asesinadas por el régimen de Bashar
al-Assad? ¿Por qué no organizan actos en la Legislatura porteña en los que lo
acusen de genocidio o nazismo?
Tampoco se los escucha
poner el grito en el cielo ni hacer manifestaciones ni escrachar a nadie por
las masacres de cristianos que están ocurriendo en estos días en Irak a manos
de grupos yihadistas ni por los centenares de civiles que murieron por el misil
que dispararon fuerzas prorrusas contra un avión de Malaysia Airlines.
No les importa porque en
ninguno de estos casos hay judíos de por medio. Los antisemitas de siempre han
mutado en los últimos tiempos en antiisraelíes, una caracterización que, desde
hace varios años, tiene mucho mejor predicamento en todo el mundo,
especialmente para la izquierda.
Uno de los principales
insultos que usan para descalificar a su interlocutor cuando desean increparlo
por la situación en Gaza es “sionista de…”, porque no tienen las agallas
suficientes para decirle en la cara “judío de…” y quitarse de una vez por todas
la careta.
Todo este odio ha estado
emergiendo en los últimos tiempos. No han parado de aparecer pintadas con
esvásticas e insultos en las paredes de colegios e instituciones de la
colectividad e, incluso, algunas fueron estampadas en las rejas que protegen la
Embajada de Israel frente a las cámaras de televisión y de los fotógrafos
durante la marcha organizada por el Partido Obrero, el Partido de los
Trabajadores Socialistas, Quebracho, el Movimiento Socialista de los
Trabajadores y Miles, entre otros.
Uno de los hechos más
graves es el que protagonizó el diputado porteño del MST Alejandro Bodart, tras
un acto que realizó en el Palacio Legislativo para repudiar a Israel, cuando
afirmó en una entrevista: “Llamo en particular a la comunidad judía a que se
sume a esta causa humanitaria porque es cualitativa la ayuda que podría dar
enfrentando a su propio gobierno y presionando para que retrocedan en ese plan
de limpieza étnica y genocida”.
O sea, para el legislador
y candidato a presidente, los argentinos de origen judío son extranjeros, algo
que no dista demasiado del pensamiento del senador del Frente para la Victoria
(FpV) Miguel Angel Pichetto, quien no se sonrojó al afirmar que en el atentado
a la AMIA murieron “argentinos-argentinos y argentinos-judíos” o del de algunos
militares que en plena Guerra de Malvinas les preguntaban a los soldados qué
hacían allí, si eran judíos.
Los años pasan pero en el
país las cosas no cambian, y si hay algo que los hermana a los militares, a la
izquierda, a Bodart, a Pichetto y a Luis D’Elía (aliado del FpV) es su
antisemitismo aunque, por ahora, lo ocultan por pudor detrás de la máscara del
antiisraelismo, que en los tiempos que corren hasta lo consideran progre.
*Periodista y autor de
Ser judío en los años setenta junto a Daniel Goldman.