Cuando este artículo
salga publicado, probablemente ya se sabrán los resultados de las
conversaciones indirectas entre Israel y Hamas. Si bien una guerra no le hace
bien a nadie y hace lamentar víctimas de ambos lados, un pacto que no se va a
cumplir y treguas que sirven para rearmarse y tomar más fuerza, no darán la
solución. La situación entre Israel y los grupos terroristas de la Franja de
Gaza no va a cambiar salvo que haya una victoria y un derrotado. Hamas y
Hezbollah tienen la virtud gracias a la magia de las comunicaciones de ganar
las guerras que perdieron. Sea cual sea el resultado de los enfrentamientos,
mientras les quede un misil para disparar, seguirán diciendo que Israel no pudo
con ellos a pesar de tener el mejor ejército del mundo. La mayoría de la
población israelí no está de acuerdo en que se negocie con terroristas. Se
evitan muertes ahora pagando como precio muchas más muertes muy pronto. La
única esperanza es que cuando los estallidos se apaguen, la verdadera población
civil palestina se de cuenta que no es humano vivir en esta confrontación y
comience a hacer algo por su vida y no por su muerte.
Europa camina hacia el
abismo
Piero Gheddo, fundador de
Asia News y misionero católico italiano dijo que “El Islam tiene en sus manos,
demográficamente, el futuro de Europa. Todos los años, los italianos disminuyen
en 130 mil, pero aumentamos en 100 mil inmigrantes, que son en gran parte
musulmanes. En Europa, además, hay un enorme vacío religioso que es ocupado por
el Islam. Los musulmanes tienen una fuerte fe religiosa y rezan en público”.
Muchas opiniones y estudios demográficos indican que en poco tiempo los
musulmanes serán mayoría en varios países de Europa en los cuales gracias a la
democracia que aborrecen accederán a los puestos de gobierno y otros
importantes donde se toman las decisiones. No sería tan preocupante si gran
parte de esos musulmanes no pertenecieran a la corriente islámica
fundamentalista cuyos integrantes son los que tienen más poder e influencia
sobre el resto. El Califato que intenta instalarse en Irak e Irán tratará luego
de extender su dominio al continente europeo. Por ahora esos países y sus
ciudadanos están distraídos, creyendo en cuentos de hadas y pensando que esto
es sólo algo que sale en los diarios. Sin embargo la realidad golpeará pronto a
sus puertas. Hoy Europa mira a Israel entre perpleja y acusadora. Perpleja
porque no puede creer que los judíos están tan decididos a defender su libertad
y su existencia. Acusadora porque todavía no han asumido su rol de afectados
por el Islam, porque aún no sintieron en carne propia la amenaza, porque creen
que las manifestaciones contra los judíos y contra Israel dentro de su
territorio son un problema ajeno que no les llegará. Por ahora acusar a Israel
colma todas sus expectativas y además no los pone incómodos ante su población
musulmana. Todo llega, y eso será demasiado pronto.
Sudamérica, caldo de
cultivo del terrorismo islamista
La mayoría de los
gobernantes de Sudamérica abrieron sus puertas a Irán, buscando beneficios
económicos para sus países y seguramente para sus arcas personales. La
conveniencia y los beneficios cuentan más que una coincidencia total en lo
ideológico.
Si bien hay puntos en
común sin los cuales no sería posible acordar nada entre ellos, el principal
factor de esa apertura es económico. Sudamérica se vendió al mejor postor, sin
importar la procedencia del dinero y sin pensar en las consecuencias. Los
negocios con Irán son el pretexto para el ingreso del terrorismo islámico en la
zona.
Las puertas oficiales
están abiertas para los iraníes y sus socios.
Nadie dirá que no a sus
aspiraciones porque perderían lo que tienen que cobrar, dejarían de vender lo
que les prometieron comprar y dejarían de recibir negocios futuros que ya están
previstos. Estos gobiernos que se ven radiados del concierto internacional,
jaqueados por las deudas y enfrentados en lo político con las grandes
potencias, se han inclinado hacia una peligrosa pendiente de la cual será
difícil salir. Aún cuando lleguen nuevos gobiernos que deseen cambiar la
situación seguramente ya no será posible. Hoy el peligro de recibir atentados
es inminente y pronto tendremos alguna mala noticia al respecto. Irán no esta
solo. Sus socios terroristas de Hezbollah y Hamas, están organizados en
diferentes puntos del continente. Recaudan y distribuyen fondos conseguidos en
la zona que financiarán el aparato bélico y la compra de armamento. La triple
frontera es uno de los tantos lugares donde se concentran negocios de todo
tipo, incluidos los más turbios, de los cuales un porcentaje es recaudado por
los islamistas para sus actividades. Muchos gobernantes actuales saben muy bien
de qué se trata el terrorismo.
De sus propios relatos se
desprende que han utilizado en el pasado métodos terroristas en organizaciones
que pretendieron tomar el poder por la fuerza. Ese logro que no fue cumplido
por las armas se consiguió muchos años después en las urnas. Si hubiesen sabido
que el objetivo se conseguiría de esta forma habríamos evitado mucha violencia
y muchas muertes. Entre los grupos extremistas y los militares, los países
sudamericanos han pasado décadas muy duras, sin justicia, sin derechos, y con
la muerte a la vuelta de la esquina. No importa de qué lado le tocó a cada
ciudadano estar en esas circunstancias porque en todas lo único que funcionaba
era la prepotencia.
Tal el caso de muchos
países sudamericanos cuyos gobiernos actuales saben muy bien lo que es el
terrorismo, en algunos casos porque sufrieron dictaduras terroristas y en otros
por practicarlo en movimientos que no dudaron en asesinar para conseguir poder.
Todos los jóvenes de aquella época teníamos utopías, pensábamos que se podía
cambiar el mundo para mejor, muchos participamos de alguna forma para que eso
suceda. Sin embargo, éstos que hoy gobiernan Sudamérica eligieron la violencia
como método, apretaron el gatillo para matar al oponente sin previo juicio o
para detonar explosivos en los que también murió gente inocente. Mal podrían sorprenderse
de los terroristas actuales. Para ellos, son luchadores, militantes,
milicianos, civiles, todo menos terroristas. Estos líderes van a ocasionar que
los sudamericanos sean los primeros perjudicados por el fundamentalismo. Será
difícil evitar desgracias y muerte a la zona. Mucha gente cree en estos
gobernantes, ya sea por su razonamiento o por oposición a lo que no quieren. No
puedo juzgarlos, cada uno elige, cada uno apoya, cada uno vota por quien
quiere. Sé que no todo es blanco o negro, que también hay grises. Pero vemos
que se han reflotado los viejos tiempos uniéndose para confeccionar ideas
comunes mucho más cercanas a lo que hicieron antes y no lo que estaban haciendo
ahora. Que la gente vea lo que pasa con el fundamentalismo islámico y resuelva
con su voto en qué mundo quiere vivir.