Para interpretar el
actual conflicto palestino israelí, retrocedamos en la Historia. Hace tres mil
años el pueblo judío en Israel, cree en una religión monoteísta; los babilonios
destruyen su Primer Templo y los romanos el segundo. Surge la primera diáspora
judía. El cristianismo se consolida para los romanos en el siglo III y el Islam
emerge como religión en el siglo VII. El cristianismo prospera en Europa. El
Islam se concentra en el Medio Oriente. Por su parte, los judíos dispersos,
fieles a su creencia originaria, fueron sometidos a un feroz odio mítico: el
“enemigo imaginario”. Se construyeron sobre ellos falsedades y
estigmatizaciones.
Hubo períodos de cierta
tolerancia, pero acusaciones como el deicidio- matar a Jesús- es de una
gravedad y magnitud tal, que se amplificó de forma “naturalizada”, en un caldo
de cultivo monstruoso de persecuciones y matanzas. Con las primeras Cruzadas
del año 1100, los cristianos emprenden una guerra de “cruz y espadas”, tras la
“Tierra Santa”. Musulmanes y cruzados durante dos siglos, se enfrentan con
extrema violencia. Finalmente vence una figura islámica emblemática: Saladino,
quien contra ataca y el Islam se expande a Asia, África y Europa.
Se constituye el Imperio
Otomano, con el Gran Sultán establecido en Turquía. Amin Maalouf- Libanés
1949-, Premio Asturias de las Letras 2010- en su libro: “Las cruzadas vistas
por los árabes”, 1989, aclara: “Aquellos agitados siglos, dieron forma a
Occidente y al mundo árabe; y aún hoy siguen condicionando sus relaciones”.
Explica como yihad y enemigos del Islam, “se configuran en temibles armas
políticas que desempeñan la movilización psicológica y un auténtico aparato
propagandístico”.
“Mientras que para Europa
occidental, la época de Las Cruzadas era el comienzo de una verdadera
revolución económica y cultural, en Oriente estas guerras santas desembocaron
en largos siglos de decadencia y oscurantismo”. Culmina: “(…) “En vísperas del
tercer milenio, los responsables religiosos y políticos del mundo árabe se
remiten constantemente a Saladino” (…) “Se asimila a Israel, tanto de forma
popular como en discursos oficiales, a un nuevo Estado de Cruzados” (…)” Está
claro que el Oriente árabe sigue viendo en Occidente un enemigo natural”.
El antisemitismo en Europa,
agudizado paradojalmente a partir de la Revolución Francesa, que establece los
Derechos del Ciudadano y separa a los Estados de la religión, alcanza ribetes
indescriptibles. En el siglo XIX surge pues, el Sionismo Político como
revolución emancipadora del mundo judío, condenado irremediablemente a la
muerte. Lo sintetiza Jean-François Lyotard (Francia 1924-1998):” (…) “Para
evitar la confusión de ‘los judíos’ con los judíos reales, lo más real es que
Europa no sabe qué hacer con ellos: cristiana, exige su conversión, monárquica,
los expulsa; republicana, los integra, nazi, los extermina” (…) “Los judíos”-
imaginarios- son el objeto del no ha lugar por el que los judíos en particular,
son golpeados realmente” (…)” -Heidegger y “Los judíos”, 1995-.
Posterior a la Primera Guerra
Mundial, cae el Imperio Otomano y el Islam no tiene quien lo represente. Emerge
el Imperio Británico, el Imperio Fascista y el Nazi; el Holocausto. Luego el
Imperio Americano, el Soviético y la Guerra Fría. En el ínterin una nueva
Emancipación Nacional: el surgimiento del Estado de Israel. Previa a las
liberaciones coloniales europeas, de árabes, africanos y asiáticos.
En 1947 las Naciones
Unidas declaran dos Estados: uno palestino y otro judío, con territorio y
poblaciones equivalentes. Jerusalem bajo jurisdicción internacional y fronteras
precisas. Los judíos lo aceptan y los árabes palestinos no.
Llegamos recién a la
matriz del conflicto actual. En la Declaración de la Independencia Israelí, se
lee: “(…) “Se invita a los vecinos árabes a convivir en paz y buena vecindad,
con ayuda y cooperación mutua” (…)”. En la carta fundacional de Hamas se lee:
“(…)”Israel existirá hasta que el Islam lo destruya”. “Palestina es una tierra
islámica, su liberación es una
obligación para cada musulmán dondequiera se encuentre. No existe ninguna
solución al problema palestino que no sea por medio de la Yihad” (…)
“Encontraremos a cualquier judío escondido bajo una piedra o tras un árbol”
(…)”. Aquí radican los tres aspectos fundamentales del conflicto: a) los
árabes-musulmanes-palestinos siguen atados al mito antioccidental desde
Saladino, b) confundieron falsamente el retorno judío europeo a Israel, con los
Cruzados y los sucesivos imperios colonizadores c) se imbuyeron del
antisemitismo milenario irracional.
Esta es la verdadera “desproporción”
conceptual que habría de condenarse, en vez de acusar irracionalmente a los
israelíes. El conflicto es muy complejo pues el devenir de la historia no es
reversible, cuanto menos en clave de odio inflamado e incendiario. Israel no
tiene más alternativa que la bélica, frente a integristas islámicos terroristas
como Hamas, Hizbolla, Siria, Irán y otros. Todos neutralizando a los musulmanes
moderados. Los fanatismos en ese entorno son difíciles de frenar. Ojalá termine
este nuevo round de tragedias para ambos pueblos. Sin la ayuda internacional y
cooperación mutua que solicitaron los israelíes desde 1948, más el fin de la
cultura de odio que impulsan los actuales líderes tiránicos sobre el mundo
musulmán, no será fácil convivir en paz.
Los fanatismos son difíciles de frenar
31/Jul/2014
Voces, Roberto Cyjon