A su juicio, el gobierno israelí se vio obligado a
responder ante la amenaza del movimiento islamista a su población civil con los
constantes bombardeos. Es escéptico en cuanto a un acuerdo de paz, al menos en
el corto plazo.
– ¿Por qué cree que Hamas se embarca a una ofensiva
suicida para la población de Gaza e incluso para su propia supervivencia como
organización en este momento?
– La ofensiva de Hamas tiene dos propósitos, uno es
destruir el proceso de paz con Israel y el otro es poner al presidente del
Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas en una situación de debilidad y posicionarse
ellos con líderes del pueblo Palestino. Recordemos que en el último tramo de
las negociaciones de paz a principios de junio la Autoridad Palestina firmó un
acuerdo de unidad con Hamas. El secuestro de los tres chicos judíos y la ola de
cohetes contra Israel lanzados por Hamas era un mensaje claro de que no
apoyaría el proceso de paz. Además de eso Hamas se postularía como el héroe que
combate a Israel mientras que Abbas sería estigmatizado como un mero títere de
EE.UU. e Israel. En cuanto a la dimensión suicida de Hamas la respuesta es más
simple: la vida de los residentes de Gaza nunca ha sido importante para Hamas.
Para lograr su objetivo les vale la pena sacrificar vidas. Así hemos visto como
los terroristas se han apostado y han escondido sus arsenales entre la
población civil Palestina y sus hogares. Mientras el liderazgo de Hamas se
sumergió en la seguridad de sus refugios subterráneos.
– ¿Israel debió buscar apoyos internacionales antes de
lanzarse a la Operación Margen Protector?
– En absoluto. Luego que los EE.UU. y la Unión Europea
estuvieron dispuestos a reconocer de facto un gobierno de unidad de Fatha con
Hamas, el gobierno israelí sabía que si consultaba sería disuadido. Israel
actuó correctamente porque es su obligación defender a sus ciudadanos y
proteger a su población civil. A (Barack) Obama no le quedó otra que admitir
que Israel tenía todo el derecho de defenderse. Lo mismo expresaron el Primer
Ministro Británico David Cameron, el Presidente francés François Hollande y el
Primer Ministro canadiense, Stephen Harper y algunos otros.
– A pesar de las coincidencias estratégicas que han
caracterizado a la alianza, ¿hay forma de despejar el ruido en la línea entre
Israel y EE.UU.?
-Hay algunas diferencias de opiniones entre ambos
gobiernos, particularmente con respecto a cómo tratar las negociaciones con
Irán o incluso diría yo, hay elementos dentro del gobierno israelí que ven a la
administración Obama como poco determinada y con cierta actitud inocente hacia
lo que Israel considera como peligros. A la vez, en la administración
norteamericana hay algunos que ven al Primer Ministro Netanyahu como un hombre
de línea dura obsesionado con la seguridad del Estado de Israel.
– ¿Ese estado de cosas cree que afectó o afectará otras
áreas de entendimiento?
– Las relaciones entre EE.UU. e Israel van mas allá de
las relaciones entre dos jefes de estado o dos gobiernos. Hay cooperación en
materia de seguridad, tecnología, ciencia, investigación, academia. Hay
relaciones fuertes entre sus ciudadanos también. El congreso norteamericano es
una fuente de apoyo permanente. La opinión pública norteamericana es favorable
a Israel. La relación entre ambos países es a varios niveles y no depende de
relaciones personales entre jefes de estado o incluso de diferencias de puntos
de vista entre los gobiernos.
– ¿Cree que debe EE.UU. revisar su política para Medio
Oriente, considerando los traspiés y lo cada vez más volátil de esa región?
– En mi opinión sí. La política estadounidense no debe
ser regida por los traumas de la guerra de Irak o Afganistán. Tiene que ser
activa en el sentido de intentar apoyar los proceso democráticos en Medio
Oriente e incluso identificar elementos positivos y reforzarlos. Por ejemplo la
gran oportunidad de ayudar a una oposición moderada en Siria se perdió hace dos
años. En mi opinión la «primavera árabe» desata un fenómeno que no
hubo antes: los árabes finalmente confrontan con los verdaderos causantes de su
miseria, que son las tiranías que rigen en estos países que los ha mantenido en
un estado de opresión. Por primera vez se pueden expresar. En estas sociedades
hay elementos positivos que desean vivir en libertad y en paz con sus vecinos
domésticos y externos. En algunos casos yo diría también con Israel. Ni Los
EE.UU. ni los europeos han ayudado a la oposición moderada en Siria. Si parte
del temor era que los radicales se llevaran los frutos de la victoria, en
realidad lo que pasó fue precisamente esto pero no porque los países europeos
hayan intervenido, sino precisamente porque no lo hicieron. Esta intervención
hubiera consistido en apoyar y entrenar militarmente a los más moderados. Ahora
se paga el precio por la falta de acción. Los objetivos de EE.UU. en el Medio
Oriente deberían ser estimular la estabilidad mediante el estímulo de la
democracia y apoyo a aquellos que promueven la democracia -eso no quiere decir
que haya que tirar a regímenes no plenamente democráticos como como Egipto o
Jordania-. Hay que ayudar a la región a estabilizarse asegurando que grupos
radicales como El Estado Islámico de Irak y el Levante no sigan obteniendo
logros estratégicos como los obtenidos ya. Hay que persuadir al gobierno iraquí
para que sea más incluyente y menos sectario y así evitar alienar a los
sectores sunitas mas descontentos.
– ¿Es posible, realmente posible, un acuerdo de paz
duradero entre Israel y los palestinos?
-Después de estos eventos lo veo cada vez menos posible,
si bien nunca hay que dejar de luchar por la paz. El presidente de la Autoridad
Palestina, Mahmoud Abbas y su grupo Fatah está en un gobierno de unidad con
Hamas desde principios de junio. Y ya hemos visto que Hamas no desea la paz.
Pero incluso si Abbas se disocia de Hamas el tampoco llegaría a una paz.
Primero los bombardeos desde Gaza alertan a Israel de que una retirada de la
Cisjordania podría llevar a una situación similar desde el este del país. Abbas
ha demostrado que es demasiado débil como para no caer en manos de Hamas en muy
poco tiempo. Además incluso algunos combatientes de Fatah ya se han unido a
Hamas en el disparo de cohetes sobre Israel. En realidad la principal razón por
la cual Abbas no ha llegado a un acuerdo con Israel hasta ahora es precisamente
por su temor de tener que confrontar a Hamas. Y esta es la razón del fracaso de
la última incitativa de paz norteamericana.
Perfil
Un referente del congreso
Nació en Montevideo y tiene nacionalidad israelí y
estadounidense. Ha trabajado durante más de dos décadas en temas relacionados
con el Medio Oriente y política exterior. Ha servido de enlace entre las
organizaciones de apoyo, los miembros del Congreso de EE.UU., los cónsules, los
medios de comunicación y la comunidad local en general. Fleischman es autor del
libro publicado en inglés «América Latina en la Era Post Chávez»
(publicado en mayo de 2013). Es profesor adjunto de sociología y ciencia
política de la Florida Atlantic University Honors College. Ha impartido cursos
sobre sociología política, conservadores y neo-conservadores, y la sociología
de los estados canallas. Tiene un doctorado y master en sociología de la New
School for Social Research en Nueva York y un título en Ciencias políticas de
la Universidad de Tel Aviv, Israel.
LUIS FLEISCHMAN: «La ofensiva de Hamas busca convertirlos en líderes palestinos»
14/Jul/2014
El País, Renzo Rossello