El nuevo mapa de Asia árabe

09/Jul/2014

El País, España, MIGUEL ÁNGEL BASTENIER

El nuevo mapa de Asia árabe

En mayo de 1916, el británico Mark Sykes y el francés
François Georges-Picot firmaban un acuerdo que se haría público al término de
la Gran Guerra (1914-1918). Ambos, católicos activos, reinventaban el mapa del
mundo árabe-musulmán en Oriente Próximo. Sykes-Picot delimitaron los
territorios en los que se alzaron los mandatos de Siria y Líbano, adjudicados a
Francia; y el de Irak, al que se uniría años más tarde Palestina, que
correspondían a Reino Unido. La fundación de Israel en 1948 refundía,
finalmente, el mapa de lo que había sido Imperio Otomano del Asia árabe.
La divisoria entre Siria e Irak está hoy virtualmente
desaparecida como consecuencia de la guerra que libra una organización suní de
islamismo extremo, el Estado islámico (EI), contra Bagdad y Damasco; la
frontera de Líbano con Siria es un coladero para que Hezbolá combata junto a
las fuerzas de Bachar el Asad a una gran variedad de insurrectos; estos últimos,
islamistas o no tanto, atraviesan a su antojo la frontera entre Siria y
Turquía, para recibir apoyo logístico de Ankara; y, por último, existen ya de
hecho unas nuevas fronteras, las del Estado kurdo, con capital en Erbil, que
exporta su propio crudo, tiene Ejército —los peshmergas—, y gobierna
administrativamente el llamado Kurdistán iraquí.
El 29 de junio pasado, primer día de 1435 del calendario
mahometano, se proclamaba en una extensa faja de territorio limítrofe entre
Siria e Irak el Califato islámico, propuesta política con vocación de abolir
las fronteras del mundo árabe y unificar lo que no pudo hacer en los años
sesenta el nacionalismo de Naser y su presunto socialismo autóctono. El primer
califa de la nueva impostación es Abu Baker (nombre del sucesor de Mahoma) Al
Bagdadi, líder de la citada organización islamista, que procede de Al Qaeda,
establecida en la zona a rebufo de la invasión norteamericana y derrocamiento
de Sadam Husein en 2003. La fuerza terrorista creó una filial en Siria, llamada
Al Nusra. El entonces Estado islámico de Irak y el Levante (EIIL) fue desde
mediados de 2012 el principal combatiente contra Damasco, capaz de enfrentarse
a Al Nusra, que se resistió a ser absorbida, entre otros grupos sublevados ya
en rápido decaimiento. El EIIL, que para fundar el califato se ha rebautizado,
esta vez como Estado Islámico, lanzó hace un año una gran operación llamada
Cosecha del Soldado, que ha establecido su dominación sobre las provincias,
mayoritariamente suníes, de Al Anbar, Nínive y Saladino en Irak, así como en
una profunda faja de la Siria transfronteriza.
El surgimiento de esta entidad política simboliza el
fracaso del Estado nación en el Asia árabe, a la vez que del tiralíneas con que
el colonialismo alumbraba descuidadamente países. Convertido EI en el enemigo
principal de Occidente en esa parte del mundo, la suprema ironía es que lo
mejor que existe sobre el terreno para combatirla son las tropas de El Asad y
su estrecho aliado y protector, el Irán de los ayatolás, ambos hasta la fecha
íncubos de Estados Unidos.