Meriam está escondida en Sudán, dio a luz encadenada

07/Jul/2014

Zenit, Por H. Sergio Mora

Meriam está escondida en Sudán, dio a luz encadenada

Ahora está escondida en
algún lugar de Sudán, probablemente en una embajada. Meriam, concedió ayer una
entrevista telefónica a la CNN y confió que cuando estuvo presa ,“di a luz
encadenada en mis piernas. No podía abrirlas y por eso las mujeres tuvieron que
levantarme para llegar a la mesa sobre la cual no podía apoyarme”. Indicó que
todo esto generó problemas para el parto, afectando la integridad de su hija.
“No sé si en el futuro –declara a la CNN– ella podrá caminar normalmente”.

Su esposo Daniel Warni,
tiene doble la nacionalidad, sudanés y estadounidense. A ella el consulado de
Estados Unidos de concedió un pasaporte, que para las autoridades de su país
sería falso. “¿Cómo puede mi documentación estar mal? Todo salió de la
embajada. Es cien por ciento correcto y fue aprobado por el embajador de Sudán
del Sur y el embajador de Estados Unidos” dijo.

La mamá de 27 años, con
una hija de dos y más la recién nacida, recuerda el miedo cuando la policía
sudanesa le detuvo nuevamente en el aeropuerto junto a su esposo, en el momento
abandonar Sudán hacia Estados Unidos. “Nos encerraron en un cuarto durante unas
cuatro o cinco horas y todo el tiempo estuvimos tratando de adivinar cuál era
el problema”. Y precisó que “todos los días aparece una nueva dificultad que
nos impide salir”.

Meriam ha sido condenada
a muerte «por haberse convertido del Islam al cristianismo, tras casarse
con un cristiano de Sudán del Sur». Además ha sido castigada a recibir
cien latigazos por el «delito de adulterio», ya que su matrimonio no
es considerado válido para la ley islámica.

Cuando la mujer fue
detenida tribunal le dio tres días para renunciar a su fe, pero ella no lo
hizo. Meriam sostiene haber sido educada como cristiana ortodoxa, la religión
de su madre, porque su padre, musulmán, estuvo ausente durante su infancia.

Meriam en la entrevista
cuenta: “Siempre he sido cristiana, no podría haber sido musulmana con las
cosas que ellos dicen y por como me tratan, con un seikh distinto que venía a
hablarme de vez en cuando y las mujeres en prisión que me decían todo tipo de
cosas como ‘no comas la comida de la infiel’ al señalarme como ‘cristiana’.
Siempre que se creaban estas situaciones la policía también se les unía”.