Almagro a Ramallah

24/Abr/2014

UyPress, Ana Jerozolimiski

Almagro a Ramallah

UyPress
Ana Jerozolimiski
El Ministro de Relaciones Exteriores Luis Almagro visita esta semana la ciudad autónoma palestina de Ramallah, directo de su viaje a Ammán, y se reúne con el Primer Ministro Rami Hamdallah y otros dignatarios del liderazgo palestino.
¿Por qué no va a Israel?, cabría preguntarse, interrogante que algunos pueden plantear en tono de crítica, como dando a entender que hace diferencias indebidas y que no son una buena señal, al visitar «un lado» y no otro.
Claro está que sería bueno que vaya también a Israel, pero es oportuno señalar que ya lo ha hecho en dos oportunidades y -a menos que la memoria nos falle- en esas oportunidades no visitó a la Autoridad Palestina. No sólo que el propio Almagro realizó en los últimos años dos exitosas visitas a Israel, sino que el Vicepresidente de la República Cr. Danilo Astori ha ido a Israel hace pocos meses en una excelente visita oficial, tocando por cierto muchos corazones, lo cual fue sin duda un orgullo para los uruguayos que vimos allí su desempeño, la forma en que representó al país y en que fue recibido por la plana mayor, incluyendo el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el Presidente Shimon Peres.
El tema central de fondo, a nuestro criterio, relacionado a la visita del Canciller Almagro, pasa por otro lado. Y en realidad, no por la instancia actual de la visita, sino por la situación creada hace dos años aproximadamente, cuando el gobierno uruguayo reconoció al Estado palestino.
El problema, a nuestros ojos, radica en el hecho que eso no fue producto de un acuerdo de paz que se tradujo en la creación de un Estado palestino al que Uruguay reconocía, sino que hubo un reconocimiento que en este contexto llamaríamos de «unilateral». Unilateral, decimos, porque consideramos clave que el  Estado palestino sea fruto de exitosas negociaciones de paz entre Israel y los palestinos, caso en el que sería una pieza clave en el mosaico de un futuro diferente.
En ese caso, de un Estado palestino que nazca de negociaciones pacíficas entre las partes, no sólo nos parecería bueno que Uruguay reconozca sino que consideraríamos que Israel debería ser el primero en reconocer, cooperar, apoyar y hasta defender entusiastamente la idea de ese nuevo país. Pero sin acuerdo de paz de por medio, no nos parece que el reconocimiento aporta sino que alienta a los palestinos a basarse en la arena internacional, en la cual pueden presionar diplomáticamente a Israel, sin dar ellos mismos ningún paso en el marco de las mutuas concesiones que siempre debe haber en una exitosa negociación.
Y ahora, lo que preocupa en especial si el objetivo es negociar con perspectivas de llegar a un acuerdo, es que mientras la Autoridad Palestina no garantiza que continuará dialogando con Israel, llega a un acuerdo de reconciliación con los integristas islámicos de Hamas.
Desde un punto de vista interno palestino, puede siempre comprenderse que un pueblo no quiera estar dividido, que no desee perpetuar los rencores y aspire a sanar heridas. Cuando hay familias divididas de por medio, más aún… El problema que tememos es que esta reconciliación radicalice a la ANP en lugar de que sean los favorables a la negociación los que influyan sobre Hamas, que no reconoce siquiera el derecho de Israel a existir.