Fue el 19 de noviembre de 1977.
Nadie lo esperaba, aunque seguramente se
estaba preparando desde hacía tiempo.
El Presidente de Egipto, Anwar el Sadat visita
por primera vez oficialmente Israel.
Primera visita oficial de un líder árabe de un
país enemigo.
Y ni más ni menos el presidente de Egipto,
país que durante 25 años había encabezado todas las guerras contra Israel.
Fue sin duda un terremoto político en el Medio
Oriente.
Pero este terremoto fue «bueno».
Pocos días antes, Sadat había dado indicios de
que estaría dispuesto a dar semejante paso.
Y a los pocos días, Menajem Begin, Primer
Ministro de Israel en ese momento, lo invitó formalmente.
Sadat aceptó la invitación.
El mismo Sadat que nos atacó en Yom Kipur
1973.
Aunque esa guerra Egipto no la ganó (y la ONU
la hizo terminar «a tiempo»
evitando -lamentablemente para Israel- lo que hubiese sido una
victoria total israelí, teniendo en cuenta como la guerra comenzó) dicho
país salió reforzado de la misma y más aun teniendo en cuenta la debacle
egipcia seis años atrás.
Seguramente, ese fue un factor que le permitió
a Sadat negociar con Israel. Eso, más una dosis de pragmatismo y realismo: él
quería «su» Sinaí, lo que por las armas no había podido recuperar. Y
si para eso había que hacer la paz con Israel… y lo hizo. Realpolitik. De
todos modos, Sadat se dio cuenta que la paz con Israel también podía servirle
en otros aspectos, económicos por ejemplo, además de la recuperación del Sinaí.
Por supuesto que tuvo un interlocutor del lado
israelí, el Primer Ministro Menajem Begin, que también fue en esa oportunidad
realista y pragmático.
El 19 de noviembre Sadat llegó a Israel. El 20
habló en la Kneset. Día reamente histórico.
Obviamente que planteó sus exigencias, pero
reconoció el derecho de Israel a vivir en paz y seguridad en la región.
¿Quién lo hubiese imaginado unos años antes,
unos meses antes?
Y a partir de allí comienza un proceso que,
por supuesto, igual iba a ser complicado.
Momento culminante fueron los acuerdos de Camp
David de 1978, setiembre.
Por tal motivo, Begin y Sadat recibieron el
Premio Nobel de la Paz en el mismo año.
Y finalmente el Acuerdo de Paz del 26 de marzo
de 1979 en la Casa Blanca.
Justo es decir que había un Presidente
norteamericano, Carter, que si bien no pasará a la historia como un amigo de
Israel, impulsó en gran medida dicho acuerdo.
Para que un acuerdo sea tal, el intermediario
-si es que lo hay- debe ser lo más neutral e imparcial posible.
Sadat no las tuvo todas consigo. Buena parte
de su pueblo y gobierno no lo aprobaba. Mayoría del mundo árabe tampoco. Egipto
fue expulsado de la Liga Árabe por…querer hacer la paz con Israel! Asumió
riesgos.
Y lamentablemente, años despues (1981), Sadat
fue asesinado por uno de los «suyos» que no quería la paz, de la
misma forma que Rabin lo fue 14 años despues por uno de los»
nuestros» que tampoco la quería.
Es el triste destino de muchas personalidades
que a lo largo de la historia han bregado por la paz.
En estos 40 años han habido sin duda altibajos
en las relaciones entre Israel y Egipto, acuerdos y desacuerdos, prensa egipcia
muchas veces muy poco «simpática», pero…veamos los beneficios.
De 1948 a 1973, en tan solo 25 años, hubo
cinco guerras en la región (incluyo también la a veces olvidada Guerra de Desgaste),
con Egipto como enemigo árabe principal. De 1977 a 2017, en 40 años, guerras
contra Egipto: ninguna.
Siempre hay que estar alerta y habrá que
estarlo siempre, pero en el frente con Egipto -salvo incidentes aislados, que
los hubo- nada.
Y hoy en día, Egipto es, de los países de la
región, de los que más favorece la estabilidad. Y esto es bueno para Israel.
No estamos a los abrazos y a los besos, no. No
creo que alguna vez lo estemos.
Pero hace 4 décadas estamos en paz con Egipto.
Casi dos generaciones.
El Tratado sigue vigente.
En un año de fechas redondas como éste -50
años de liberación y reunificación de Yerushalaim, 100 años de la Declaración
Balfour, 70 años de la Partición, todas ellas importantes- me llama la atención
que casi no se haya considerado también esta:
40 años de la primera visita oficial de un
líder árabe (y de Egipto!!) a Israel.
Luego del Tratado, el Medio Oriente ya no
volvió -y no volverá- a ser lo que fue antes del mismo.
Sin duda que queda muchísimo camino por
recorrer en esta conflictiva parte del mundo.
Entre otras varias razones, por la falta de
pragmatismo y realismo de los líderes de hoy.
Lo que sí tuvieron en aquel momento Menajem
Begin -muy bien acompañado por los Ministros Moshe Dayan y Ezer Weizmann- y
Anwar el Sadat.Fue un 19 de noviembre de 1977…
Démosle el valor que le corresponde!!
40 años de una histórica visita: Anwar el Sadat va a Israel y habla en la Kneset
20/Nov/2017
Lic. Rafael Winter (Rufo)