En el debate que se produjo en Argentina sobre la ley de matrimonio igualitario que finalmente se promulgó, los medios de comunicación así como la institucionalidad política, le dieron un lugar preponderante a los credos como voces autorizadas y representativas de la sociedad civil. Creo que nunca se terminó de dejar en claro que no se estaba debatiendo la intromisión del Estado en las prácticas religiosas particulares. Nunca terminó de quedar claro porque no se quería dejar en claro que de lo que se trataba era justamente de lo contrario: la intromisión de las prácticas religiosas en la esfera pública.