El hombre detrás de la revuelta egipcia no es ningún extremista islámico que quiera que Israel desaparezca de la faz de la tierra para imponer la sharia en el mayor aliado árabe de Estados Unidos la región: se trata de un ingeniero de sistemas de 30 años que trabaja en la oficina de Google en Qatar, como encargado de marketing para África y Medio Oriente. Con una computadora y ganas de escribir, lideró a un movimiento joven, multicultural, amigo de las nuevas tecnologías y conectado al mundo, que desde el 25 de enero pasó del mundo virtual a las calles de Egipto y dejó al alguna vez todopoderoso presidente Hosni Mubarak contra las cuerdas. Como para que, mientras el mundo discute y teoriza sobre cuál será el destino de la revolución y habla hasta por los codos de la Hermandad Musulmana, Egipto ofrezca señales de que la historia es mucho más difícil de etiquetar de lo que puede parecer.
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