La Arabia infeliz

El territorio que los romanos bautizaron con el evocador nombre de Arabia felix (Arabia feliz) también es escenario de una revuelta popular. El presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, en el poder desde hace 32 años, ha prometido dejar el cargo a finales del 2013, cuando acaba su mandato, y ha ofrecido una nueva Constitución. Pero la oposición, que rechaza un gobierno de unidad, pide su renuncia. El país más pobre y poblado de la península Arábiga es una de las fichas del dominó árabe que más preocupa en Washington. Estos son algunos de los porqués.

Gene Sharp, ideólogo de la no violencia

Hasta que comenzaron las revoluciones en el mundo árabe, Gene Sharp era un nombre apenas conocido por académicos y autócratas. Estos últimos, porque sabían que el autor de manuales que identifican las vulnerabilidades de las dictaduras y cómo desarmarlas sin la fuerza era alguien de temer. Los militantes de las agrupaciones juveniles que derrocaron al líder tunecino Zine el Abidine Ben Ali y al egipcio Hosni Mubarak eran discípulos de las ideas de Sharp, cuyos libros descargaban de Internet.

¿A cuánto el kilo de democracia árabe?

Porque, ¿qué pasa si las revueltas llegan a las autocracias del Golfo? Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes o Arabia Saudi, primer productor mundial. Países que no sólo controlan el grifo, sino que además financian nuestra economía con sus alegres petrodólares, como la nada democrática Qatar, que echará una manita con las cajas de ahorro.