Y el Reus al celuloide

Montevideo es heterogénea hasta el infinito. Va desde un barrio ferrocarrilero de origen británico, caso de Peñarol, hasta el propio Reus que nos ocupa, identificado con la colectividad judía. Claro, barrios de inmigrantes fueron en los hechos casi todos, por no decir todos. La Aguada fue italiana y hasta francesa, Pocitos Viejo por la calle Lamas y proximidades (cerca del viejo British) tuvo su impronta británica. En verdad el Cerro fue el primero y nació justamente como Cosmópolis para albergar inmigrantes por 1834; allí está el Monumento al Inmigrante y entre sus pobladores los hubo rusos y lituanos. El citado Reus y Ciudad Vieja, judíos; Villa Española, española. En los hechos, de la península ibérica y de la Italia toda hubo y hay inmigrantes y descendientes directos en La Comercial, Reducto, Kruger, Maroñas, Goes, Palermo, Unión, Malvín, Cordón, Parque Rodó y la ciudad toda. En Montevideo nunca hubo guetos y cualquier extranjero podía vivir en cualquier zona.

Al Qaeda y Hezbollah operan en Brasil

Según Veja. Miembros de los grupos extremistas islámicos Al Qaeda, Hezbollah y Hamas operan clandestinamente en Brasil, donde se esconden, recaudan dinero, reclutan militantes y planean ataques, informó ayer la revista brasileña Veja. El semanario, que citó informes de la Policía Federal brasileña y del gobierno de Estados Unidos, señaló que por lo menos 20 miembros de alto rango de las tres redes operan en la llamada Triple Frontera que comparten Brasil, Paraguay y Argentina.

Trampa al uso

La negación del debate es una de las características del debate español, sobre todo en algunos temas punzantes. Y si el tema es el islam, se practica la muerte del mensajero. Digan ustedes algo crítico sobre inmigración, y pedirán perdón por no ser racistas. Escriban un artículo crítico sobre islamismo, y alguien estará levantando el dedo acusador de la islamofobia. Y por supuesto existen ambas lacras, pero ni todos los críticos las practican ni todos los acusadores están libres de culpa. El caso de la islamofobia es de manual. Siempre que alzamos la voz contra musulmanes que defienden ideas intolerantes, el ejército de guardianes de la corrección política levanta su dedo inquisitorial y señala el estigma del mal. La cuestión no es debatir sobre la ideología que usa el nombre del islam para vender ideas totalitarias, sino negar que existe esa posibilidad.