El viejo «rais» puede terminar ahorcado

El ex presidente egipcio Hosni Mubarak, que ostentó el poder durante casi 30 años y se fue del cargo asediado por su propio pueblo -aunque se llevó consigo una fortuna valuada en US$ 70.000 millones-, fue detenido esta semana. Lo investigan por la represión que ejerció contra los manifestantes que provocaron su caída. El viejo «rais» (jefe, en árabe), como le solían decir, ahora puede terminar, según informó la prensa local ayer, con la cabeza dentro de la horca.

La sombra larga de «El Vicario»

En enero de 1963 se estrenó en Berlín «El Vicario», ópera prima de Rolf Hochhuth. El argumento pude resumirse así: Kurt Gerstein, oficial de las SS se horroriza al ver el genocidio. Luego de ser ignorado por su iglesia evangélica, visita al nuncio papal en Berlín, que lo echa de forma destemplada. Pero su secretario, el joven jesuita Fontana, no sólo le cree sino que llega hasta el Papa implorándole que intervenga con rigor y fuerza; se choca con el rechazo de Pío XII, de «helada sonrisa», y «frialdad aristocrática», y sus cardenales; todos insensibles, duros de corazón, hipócritas y avaros, más preocupados por los tesoros del Vaticano que por la suerte de los judíos. Por fin Fontana se une a los judíos y asume el sacrificio de morir en Auschwitz.

La antigua llave de la libertad

Desde el 18 al 26 de abril, la comunidad judía conmemora un nuevo aniversario del Éxodo de Egipto: el Pésaj, una festividad en la que no acostumbran a comer pan, levaduras ni masas leudadas -reemplazando todo esto por matzá- y en la que las familias se reúnen para llevar a cabo el ancestral ritual del Séder, en el que se relata la historia del Éxodo sobre cuatro copas de vino, hierbas amargas y matzá, continuando con una cena festiva que se extiende hasta tarde en la madrugada con canciones e historias de libertad.