¿Habrá algún desmentido oficial?

Uruguay se está acercando a pasos agigantados a la República Islámica de Irán, y por más que se hable de la importancia de los intereses comerciales que hay que defender y desarrollar, el tono que se transmite va mucho más allá de ello. Primero, fue el viaje de una delegación parlamentaria encabezada por la propia Presidenta de la Cámara de Diputados-una investidura representativa de altísimo nivel que por supuesto lleva consigo un mensaje que habla de mucho más que vender arroz-, luego otros ministros y ahora nada más ni nada menos que el Canciller Luis Almagro, que acaba de realizar una visita de dos días a Teherán, que incluyó una reunión con el Presidente Mahmud Ahmadineyad.

¿De qué depende?

Esto de las guerras, las dictaduras y las masacres va por barrios. “Depende, ¿de qué depende”, se pregunta Pau Donés, y la respuesta acumula todos los depende que permite la imaginación. Por ejemplo, la jaima de Gadafi es buena o mala, depende de si acabamos de venderle bombas de racimo o si las usa cuando no le hemos dado el permiso. Entonces, ¿se las habíamos vendido para que hiciera una exposición cultural? Y ¿cómo se pasa de ser miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a ser un perverso tirano que merece la guerra aliada? ¿Cuántos depende acumula la ONU en su eterno apaciguamiento con las dictaduras del mundo?

Papá leía «Mein Kampf»

Papá era nazi. Y él fue siempre un buen hijo. Aunque papá lo juzgara no muy listo. No perdió nunca ocasión de propagar la apología del Holocausto. Y fue —¿cómo negarlo?— enternecedor escuchar sus sentidas palabras de advertencia al Pontífice Romano en su visita de 2001: «Los judíos intentan matar los principios de las religiones celestes con la misma mentalidad con la que mataron y torturaron a Jesucristo». Todos supieron que el heredero Bashar iba a estar a la altura legendaria de Hafez Al Assad. Sólo había que darle una oportunidad. Ahora. A golpe de artillería y de blindados, Bashar Al Assad reverdece hoy viejas glorias de su estirpe. La aniquilación de la ciudad sunita de Hama en 1982 marcó el récord de asesinatos por unidad de tiempo en la familia. Por el momento. Bombardeo aéreo y artillería pesada contra población civil, a lo largo de 27 días: veinticinco mil muertos. Civiles, por supuesto. Una hazaña bélica. Sobre Bashar —segundón de papá, sólo heredero tras la muerte de Bassel, el hijo predilecto— recae ahora la pesada responsabilidad de hacer pequeñas las glorias del padre. Le queda aún un buen trecho. Pero las tres centenas largas de manifestantes liquidados por tanques e infantería sugieren un excelente ritmo de partida.

Fascinación suicida

Vittorio Arrigoni era un activista de “ISM” (Internacional Solidarity Movement) la organización pro-palestina y anti-israelí que organizó la flotilla de apoyo a Hamas en Gaza. Integrante de una organización de extrema izquierda italiana dedicó los últimos años de su vida a esta causa. Escribía en diarios italianos y hace unos meses polemizó con el periodista Roberto Saviano (célebre por su denuncia de las mafias italianas) cuando éste último defendió públicamente a Israel. Según declaraciones de allegados suyos en la prensa italiana, el anti-israelismo de Arrigoni era virulento y lindaba con el antisemitismo.