Uruguay: «Es un golpe positivo»

Antes de entrar al acto de recordación del Holocausto judío, el presidente uruguayo José Mujica habló brevemente de la muerte de Bin Laden. A la pregunta de un cronista respondió que «ya está gastado eso» y que recibió la noticia con sorpresa. «Se ve que hicieron un trabajo de inteligencia largo. Es positivo pero no sé las consecuencias de todo esto», comentó.

De terror

Es cierto, el mundo será mejor sin Osama bin Laden. O al menos debería serlo, porque a decir verdad, el terror parece ir ganando por goleada. Por lo pronto, sus discípulos y émulos, tan insanos como él, andan sueltos, amenazando con lanzar una bomba atómica o lo que sea que tengan, sobre alguna ciudad europea. La idea es descabellada por cuanto Europa es el lugar de residencia de millones de árabes musulmanes, cuya presencia resulta lo suficientemente amenazadora como para que buena parte de la población reviva las desteñidas banderas del nacionalismo xenófobo.

Mujica: «Nunca más depende de todos nosotros»

Al retirarse del acto recordatorio del Día del Holocausto Judío, el presidente José Mujica se refirió brevemente al «nunca más», mencionado en reiteradas ocasiones en la actividad realizada ayer lunes a la noche en la sede de la Comunidad Israelita del Uruguay y slogan de la lucha contra la pasada dictadura y sus violaciones a los derechos humanos.

Figura maligna del siglo

Raramente pasa un siglo sin que la humanidad sufra masivamente la presencia de algún personaje maligno. Ocurrió con Hitler en el siglo XX y con una larga lista de otros autócratas genocidas. Osama bin Laden, abatido finalmente por efectivos de Estados Unidos luego de 10 años de búsqueda, es candidato a esa funesta distinción al comienzo del milenio. Apenas iniciado el siglo XXI, se lo responsabilizó por la destrucción de las torres gemelas de Nueva York y ataques al Pentágono y en Pensilvania el 11 de setiembre de 2001, que causaron casi 3.000 muertos y desataron una guerra mundial contra el terrorismo.