La mente del siniestro evangelista de Hitler
Resulta un raro y oscuro privilegio asomarse a la intimidad de un gran criminal nazi. Si hace unos meses podíamos leer las cartas de Himmler a su esposa (Himmler según la correspondencia con su mujer, Taurus), ahora aparecen los diarios de otro de los jerarcas del III Reich (y, en difícil competición, uno de los más repulsivos), Alfred Rosenberg (Tallinn, 1893-Núremberg, 1946). Se publican en una edición cuidadísima y apasionante a cargo de los historiadores alemanes Jürgen Matthäus y Frank Bajohr (Alfreg Rosenberg, diarios 1934-1944, Crítica).