Radicalización exprés: De roquera a yihadista en menos de un año

Maria Ángeles no tenía uno sino tres pretendientes. Tres combatientes del Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) que la mantenían enganchada a su ordenador desde hacía meses. En su cuarto, en la casa de su madre de Almonte (Huelva), a escondidas y a puerta cerrada, se transformaba en Maryam Al-Andalusiya (María de Andalucía), una joven de 22 años que se había convertido al islam en secreto, en una mezquita de Sevilla en abril de 2015, y que se dejaba seducir por las palabras —en inglés— y la imagen de unos hombres barbudos que le prometían una vida en “el paraíso de los hermanos”.

Escalada de ejecuciones de niños en Irán

Mientras los clérigos gobernantes iraníes cosechan los beneficios económicos del acuerdo nuclear, también se sienten triunfantes en lo que respecta al descuido total por parte del gobierno de Obama de las crecientes violaciones a los derechos humanos en Irán.

Otro auto-engaño producido por el mundo libre

El joven se acercó al grupo de agentes de policía, sacó un hacha y logró herir, levemente, a dos de ellos. Otros policías que se encontraban en la zona le dispararon de inmediato, en la cabeza. Murió en el acto. No sucedió en Jerusalén Oriental. Sucedió en octubre de 2014 en el este de New York, en el barrio de Queens. El terrorista tenía 32 años de edad, Zale Thompson, un estadounidense que se había convertido al Islam. Nadie pensó, ni por un momento, que los policías no habían hecho lo correcto. Nadie dijo que “se requiere que ambas partes actúen con moderación”. Pero eso es exactamente lo que los voceros de la administración estadounidense, encabezados por el Secretario de Estado, John Kerry, han estado diciendo durante la semana pasada.