Salvar de la muerte a los niños
Wafaa Huseini dio a luz a una nena preciosa y perfectamente formada, de ojos oscuros y rasgos finos. Noor era su octava hija, y el milagro de haberla traído al mundo la llenaba de alegría y orgullo; sin embargo, al poco tiempo su felicidad dio paso a una gran preocupación: la nena parecía estar luchando para sobrevivir. Aún así, a la nena le quedaba una esperanza: un grupo de cardiólogos y cardiocirujanos voluntarios llamado Salvemos el Corazón de un Niño (SACH, por sus siglas en inglés), el cual opera a decenas de niños palestinos y árabes todos los años. Pero estos médicos trabajan en Tel Aviv, y con la violencia entre Israel y Hamás, parecía imposible trasladar a Noor a esa ciudad.