Los cristianos, perseguidos por los musulmanes incluso en Occidente

El pasado abril, la policía de Sicilia informó de que migrantes musulmanes habían arrojado por la borda hasta 53 cristianos durante una travesía en bote desde Libia. El motivo era que las víctimas “profesaban la fe cristiana, mientras que los agresores eran musulmanes.” Otro reportaje mencionaba que se había visto a un chico rezando al dios judeocristiano. Los musulmanes le mandaron que parara, diciendo: “Aquí solo rezamos a Alá”. Al final los musulmanes “se volvieron locos”, según palabras de un testigo, y empezaron a chillar “Alahu Akbar!” [“¡Alá es grande!”] y a tirar a los cristianos al mar.

La realidad, nada más

Al comenzar el Año Nuevo Judío en septiembre pasado, Abbas hizo una larga declaración, muy alejada de la paz y del bienestar de nadie. Dijo públicamente: “Cada gota de sangre derramada en Jerualem es pura, todo mártir alcanzará el paraíso, y cada persona lesionada será recompensada por Dios”. La realidad indica que desde el momento en que Abbas hizo esa declaración impropia de quien al menos cree que dirige un gobierno, lo que sucedió fue muerte y violencia, consecuencia casi automática de la incitación.