De manual
A pesar de su gravedad, el tema ha pasado desapercibido porque España tiene sensibilidad cero con la lacra del antisemitismo. Y es tal su impune práctica, que a menudo no lo percibe como tal ni quien lo practica. Pero en otros lares donde la piel no es inmune a ese ancestral –y letal- prejuicio, el escándalo ha sido considerable. Resumen rápido: la CUP decidió que el día en qué se celebraba la independencia de Israel –la fiesta del Iom Ha’atzmaut-, era el propicio (mira que hay días) para llevar al Parlament a un palestino que explicaría la maldad israelí al mundo.