El Estado Islámico ejecuta a 38 niños con síndrome de Down

El Estado Islámico sigue superando sus aberrantes récords de atrocidades y ahora se ceba incluso con niños de escasas semanas. En los territorios que ocupan, al menos 38 bebés con el síndrome de Down y distintas malformaciones congénitas han sido asesinados después de que, según los datos disponibles, un juez islámico de origen saudita emitiera una ‘fatwa’ que ordenaba ejecutar a los pequeños.

Bach y Lutero, unidos por el antisemitismo

Son dos hombres de épocas muy distintas, también de distintos temperamentos, pero en quienes concurrían una profunda fe cristiana y algo que desgraciadamente atraviesa buena parte de la historia europea: el antisemitismo. A esto dedica una exposición el museo de la casa natal del compositor del barroco Johann Sebastian Bach en Eisenach, pequeña localidad del estado alemán de Turingia, donde el iniciador de la reforma protestante, Martín Lutero, fue también a la escuela y en la que se refugió años más tarde tras su ruptura con el papado.

La historia de los reporteros que le contaron al mundo sobre los campos de concentración

El nombre de Meyer Levin puede no significar nada en el contexto de la segunda guerra mundial porque este novelista judío estadounidense no lideró a ningún ejército ni firmó ninguno de los tratados que resolvieron el mapa político luego del conflicto. Pero Levin puede jactarse de ser el primer reportero en ingresar a un campo de concentración y contarle al mundo lo que allí ocurrió durante la guerra. Acompañado por el fotógrafo francés –y también judío– Eric Schwab, los dos fueron los responsables de descubrir el lado más escalofriante de la guerra.

La maleta de la memoria

Cuando Giza Alterwajn visitó Yad Vashem, el museo y memorial de la Shoá (Holocausto) en Israel, lo primero que le preguntaron fue si creía en Dios. Respondió que no. «¿Dónde estaba Dios cuando pasó todo esto? Si hay un Dios, ¿cómo permitió todo eso?, les dijo ella. Y le contestaron: ‘Dios te cuidó para que estés con vida, seas testigo y lo cuentes’».