Los árabes que son voluntarios del servicio nacional civil israelí

Para la joven árabe Baraa Abed, de 20 años, el voluntariado en el que está trabajando en Jerusalén es una fórmula ideal: se ve beneficiada en lo personal y siente que expresa su lealtad a Israel. Para su compañero A.H., de 21, que pide con una tímida sonrisa que no se publique su nombre completo, el análisis es muy similar: «Me siento apreciado por lo que hago, sé que ayudo a la gente y también estoy aportando al país y a mi propio entorno». Ambos son desde hace meses parte del programa conocido como «sherut leumí», el servicio nacional civil en el que ciudadanos israelíes o residentes permanentes –como es el caso de estos dos jóvenes árabes de Jerusalén Este, la zona de mayor porcentaje de población palestina de la ciudad– trabajan por uno o dos años en puestos en los que ayudan a la comunidad en la que viven, reciben beneficios concretos a cambio y, con ello, también refuerzan su propia integración.

Una alianza “ya no tan” en la sombra

Es un secreto a voces que la alianza entre Israel y los países sunitas, que se empezó a hacer más pública en los últimos meses, se están convirtiendo en hechos cada vez más consumado en un Oriente Medio a su vez cada vez más partido y cambiado. Lo que en un principio parecían rumores más o menos fundados se han convertido en algo sólido con la difusión de encuentros cada vez más intensos y frecuentes entre el gobierno saudí, el israelí y el egipcio.

Escritor Norman Manea: Del dolor a la literatura

De niño conoció los horrores de un campo de concentración; en su juventud, sufrió la dictadura y, en su madurez, afrontó el exilio, pero Norman Manea (Rumania, 1936) encontró en ese periplo su verdadera patria: la literatura. El narrador y ensayista rumano, quien aborda en su obra los males del siglo XX, como el Holocausto, la dictadura o el exilio, se alzó como ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2016.