El trauma del “por las dudas”
Mi abuela, sobreviviente del Campo de Concentración de Auschwitz (entre otros), no se sentaba a comer. Ella se encargaba de cocinar en grandes cantidades para luego ver a su familia sentada en la mesa y traerles comida hasta que no diesen más abasto. Recién ahí, cuando a mi madre, tío y abuelo no les entraba un bocado más en sus cuerpos y se iban de la mesa, ella se sentaba a comer.