Green Wall, compañía israelí, naturaleza y tecnología creando jardines y granjas urbanas.

La compañía Vertical Fields (campos verticales) es pionera mundial en el diseño y construcción de jardines verticales, paredes verdes y campos modulares. Una empresa de fama internacional de la que forma parte la firma israelí GreenWall y ha construido más de 200 proyectos en todo el mundo. Expuso en el pabellón de Israel de la Expo Milano 2015, el Green Wall, el jardín vertical más grande del mundo, llamando la atención de los visitantes.

Los sefaradíes tunecinos de origen italiano

Trece familias de origen español de Livorno, empobrecidas por todas las circunstancias que habían atravesado desde la llegada de las tropas napoleónicas y el bloqueo inglés, y temerosos de las revueltas organizadas por sacerdotes fanáticos, decidieron emigrar a los países musulmanes. Los livorneses habían mantenido vínculos comerciales y familiares con los países musulmanes desde los tiempos de la España musulmana y muchos habían hablado árabe durante siglos.

Iglesia búlgara nominada al Premio Nobel de la Paz por salvar a judíos

El abogado búlgaro-israelí Moshé Aloni está buscando apoyo para una campaña destinada a otorgar el Premio Nobel de la Paz a la Iglesia Ortodoxa Independiente de Bulgaria por proteger a la minoría judía del país durante el Holocausto. Aloni, director del Comité de Amistad de abogados israelíes y búlgaros, destacó a la iglesia por sus “valientes actos de heroísmo”, incluyendo una votación unánime para condenar las leyes antisemitas durante la Segunda Guerra Mundial y su oposición a la deportación de 48,000 judíos a campos de exterminio nazis en Europa.

Latigazos y flagelaciones: cómo es ser lesbiana en Irán

En un artículo de Vice, la protagonista de la historia detalló los tres días -que le parecieron «tres meses»- de interrogatorios en una villa remota iraní. Allí, permaneció sentada escuchando a varios clérigos recitar citas del Corán «mientras las quemaduras infectadas de los brazos le pinchaban como agujas». Esos tres días llegaron después de la tortura. Era un «curso de reorientación» que pronto descubrió que no era sino un eufemismo para los interrogatorios. Según ella, consistía en «recibir instrucción religiosa y en repetidos intentos de obligarla a admitir que era gay».