Lugares como Clarksdale (Mississippi) lucen las insignias de lugares que almacenan en sus entrañas incontables cúmulos de historia. En el pequeño pueblo del condado de Coahoma, frontera con el gran río, nacieron Sam Cooke, John Lee Hooker, Ike Turner y Son House. También vivieron, entre otros, Muddy Waters y Howlin’Wolf. Palabras mayores de la historia cultural del siglo XX… y de algunas de sus más flagrantes pesadillas. Porque en Mississippi, igual que en los estados aledaños, Alabama, Tennessee, Arkansas, Lousiana, etc., todavía late la bestia racista. Una galaxia de grupúsculos neonazis, admiradores de Hitler, supremacistas blancos y devotos del KKK en sus distintas facciones, que extiende su zarpa desde Mountain View (California) a Hempestead (Nueva York), sede del capítulo local de los Caballeros del Ku Klux Klan.