No es cuestión simplemente de ser políticamente correctos sino de no faltar a la verdad: el que terroristas islamistas hayan cometido una nueva matanza, esta vez en Barcelona, no significa que todos los musulmanes sean terroristas ni que todos apoyen el atentado. No sería justo verlo así. Eso no quita por cierto lo lógico de esperar que haya pronunciamientos tajantes y claros de parte de instituciones y figuras islámicas, en contra del terrorismo en general y del último atentado en las Ramblas en particular. ¿Por qué? No porque la culpa recaiga sobre cada musulmán sino porque quienes matan en nombre de Alá, afirman que ellos son los representantes del Islam y que defienden sus verdaderos valores.