“Me siento un poco desubicado pensando a Uruguay en términos de paisito. ¡Esto sí que es un paisito! Los viajes terminan cuando parece que apenas están empezando. Y las similitudes con Uruguay no cesan. La rambla de Tel Aviv no es muy distinta a la playa mansa de Punta del Este y sus calles aledañas tienen un aire pocitense. Creo que nunca he estado en un lugar tan multicultural. De Yemen, de Rusia, de Irak, de Etiopía, de Argentina y Uruguay sumados a la población árabe local y a negros que quien sabe de donde serán. Siento la imaginaria tentación de armar una comparsa lubola. Para quienes soñamos con un Uruguay cosmopolita en el que el caldero de tradiciones y culturas agite la innovación, este país es un vergel.”