El 29 de agosto del año 1897 tuvo lugar un acontecimiento relevante, decisivo en la historia del pueblo judío: la inauguración del Primer Congreso Sionista que se realizó en Basilea, Suiza. La realización de este Congreso (y los sucesivos) está íntimamente ligada a la figura de Herzl, quien, en sus cortos cuarenta y cuatro años de vida dejó una profunda huella, imborrable, en la historia y el destino del pueblo de Israel.