El doctor Efraim Jaul, director de enfermería geriátrica especializada en el Hospital Herzog, en Jerusalén, observó que muchos pacientes con demencia —y especialmente aquellos con la enfermedad de Alzheimer— eran más proclives a desarrollar úlceras por presión, conocidas también como úlceras por decúbito. Le pareció que quizá la incidencia de esas úlceras, que era considerablemente mayor, no era sólo resultado de la inmovilidad de los pacientes con demencia avanzada, como se supone comúnmente.