El cuerpo humano está en constante movimiento por fuera y por dentro. El corazón late, el pecho se expande y se contrae con cada respiración, y la composición de la sangre cambia cuando consumimos alcohol o azúcar. Cada movimiento, grande o pequeño, produce vibraciones a nivel molecular. Dos científicos –Zeev Zalevsky, profesor de electroóptica de la Universidad de Bar-Ilan, y Javier García-Monreal, profesor de física y óptica en la Universidad de Valencia, España– han estado trabajando juntos durante 10 años en el desarrollo de métodos para medir las diminutas vibraciones “nanométricas” que emite el cuerpo.