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15/09/2020

El País- por Carlos Ríos

Yoed Magen: “Los palestinos no quieren solucionar el conflicto con Israel”

Foto: Estefanía Leal








El embajador de Israel en Uruguay, Yoed Magen, destacó el significado histórico que tienen los acuerdos que se firmarán hoy en Washington entre su país y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bareín, los primeros países Golfo Pérsico que llegar a tratados de paz con el Estado hebreo.

“Es sumamente positivo, nos da a nosotros y a otros países árabes una esperanza, un optimismo que no hemos tenido desde hace muchos años”, dijo en entrevista con El País. Magen afirmó además que no ve en la dirigencia palestina interés en acordar con Israel, aunque confía que el acercamiento con los países árabes sirva de presión a los palestinos para sentarse a negociar.

-¿Qué significa el acuerdo de normalización de relaciones de Israel con Emiratos Árabes Unidos y Bareín?

-Son dos acuerdos con estos dos países. El significado es histórico. Es la primera vez que Israel firma un acuerdo de paz, de normalización de relaciones con países del Golfo Pérsico. Aunque no estamos en un estado de guerra, aún así se llama acuerdo de paz. Si bien es cierto que en los años 90, durante el proceso de paz de Oslo, llegamos a tener una oficina de interés tanto en Catar como en Omán, nunca fueron firmados tratados de paz con ellos, y en los pocos años se cerraron esas oficinas. Creo que es precisamente la iniciativa de Donald Trump la que abrió la posibilidad de que estos acuerdos se dieran. Las relaciones con estos países no nacen ahora, hemos tenido durante años conversaciones directas, discretas, en la mayoría de las veces a puertas cerradas, y hemos visto que tenemos muchos desafíos comunes. Por lo tanto hay mucho que nos acerca, mucho más de lo que nos aleja. Y entendemos que no hay una razón para seguir así, sin tener relaciones formales. Para nosotros es sumamente importante, porque estos dos acuerdos, junto al plan del siglo de Trump para Medio Oriente, tienen el potencial de cambiar el rumbo de esta región. Es sumamente positivo, nos da a nosotros y a otros países árabes una esperanza, un optimismo que no hemos tenido desde hace muchos años.

-Los palestinos han rechazado desde un primer momento este acuerdo, al punto que lo calificaron de “puñalada por la espalda”. ¿En qué medida los palestinos pueden dificultar el acercamiento de Israel con los países árabes?

-Hay un dicho en hebreo que dice que la dirigencia palestina nunca pierde la oportunidad de perder la oportunidad. Porque cada vez que hay un avance positivo en la región, los palestinos lo rechazan. La historia de nuestras relaciones está llena de rechazos palestinos. De manera que hoy día nosotros no vemos en la dirigencia palestina actual un socio confiable, serio, que quiera y que pueda llegar a solucionar el conflicto.

-Ahora, los palestinos ¿tienen fuerza como para impedir que avancen estos acuerdos de Israel con los árabes?

-Durante muchos años los palestinos condicionaron a los países árabes el avance de sus relaciones con Israel, con la solución del conflicto palestino-israelí. En otras palabras, hasta que no haya una solución, o hasta que Israel no acepte sus demandas -que a veces son demandas sumamente extremas- los árabes no pueden avanzar sus relaciones con Israel. De hecho estos acercamientos fueron rehenes de los caprichos de los palestinos. Porque algunas de las demandas de ellos son, por ejemplo, el retorno de los refugiados. Es una demanda que no tiene pie, no es real. Toda la idea de crear un estado palestino es que los refugiados palestinos, que no entendemos por qué 70 años después siguen siendo refugiados, regresen. De hecho, sí lo entendemos: los palestinos quieren mantenerlos así para tener vivo el tema. La idea es que si ellos quieren retornar, van a tener su propio estado a donde ir, y no a Israel. Esa es la idea, crear dos naciones. El mayor problema, como lo vemos nosotros, es el hecho de que los palestinos no quieren reconocer a Israel como un estado del pueblo judío, como un estado nación-hogar del pueblo judío.

-Uno de los puntos del acuerdo de Israel con EAU es la renuncia a la anexión de territorios en Cisjordania. ¿Cómo se explica entonces el rechazo palestino al acuerdo?

-Yo creo que con los años los palestinos se enamoraron de la negativa. Porque a todas las propuestas dicen no. Creo que se puede explicar cómo lo hice anteriormente. Que la idea de los palestinos es primero resolver los temas que están sobre la mesa entre ellos y nosotros, y luego ellos van a permitir que otros países árabes puedan acercarse a Israel a normalizar sus relaciones y a tener acuerdos de paz. Para ellos es más importante que haya una solución bajo sus términos con Israel. El problema es que no podemos llegar a una solución mientras ellos mantengan esos términos. Los palestinos no quieren solucionar el conflicto. Es así de sencillo. Ellos quieren un estado palestino, no solucionar los otros temas. Algunas de sus demandas no son reales, y ellos lo saben muy bien. Pero ellos no pueden vender a su pueblo una solución que no sea aquella que inculcaron a sus ciudadanos durante 50 años, como el retorno de los refugiados, como la partición de Jerusalén y la creación de una capital palestina en Jerusalén del Este. Ellos lo que buscan es seguir su lucha contra Israel en Naciones Unidas, pensando que estos foros internacionales van a imponer una solución a Israel a la medida de los palestinos. Eso no va a pasar. Ningún país va a permitir que se le imponga una solución.

-En función de lo que usted dice, se concluye que ahora no hay posibilidades de un acuerdo con los palestinos. ¿Esperan que los países árabes, a medida que vayan avanzando en su acercamiento con Israel, presionen a los palestinos a negociar con Israel?

-Creo que tanto la iniciativa de Trump de hace ocho meses, como los acuerdos de ahora, empezaron a generar una dinámica en la cual dirigentes árabes empiezan a presionar a los palestinos a hacer algo. Yo creo que sí, que la respuesta es positiva, y ya la estamos viendo. Desafortunadamente, sentimos que no hay con quién hablar. Porque la posición de los palestinos es muy dura. Veamos lo que pasó desde el año 2005 cuando Israel se retiró de la Franja de Gaza. Dos años después Hamas se apodera de la Franja, violentamente, asesinando a varios palestinos. Hamas convirtió a la Franja de Gaza en una zona terrorista, donde tienen su propia industria militar contra Israel, donde entrenan a terroristas, cuando Israel no tiene ningún reclamo en Gaza. Nos retiramos voluntariamente. Pero aún así siguen, y uno se tiene que preguntar por qué. ¿Por qué lanzan los misiles contra Israel? ¿Por qué lanzan esos globos incendiarios que queman los campos agrícolas del sur de Israel? ¿Por qué siguen planeando atentados contra Israel? ¿Por qué? Entonces, el israelí ve que si esto es lo que pasó en la Franja de Gaza, qué nos garantiza a nosotros que esto no va a pasar en la margen occidental, en Judea y Samaria (Cisjordania). Nosotros tememos que cuando haya algún retiro israelí de Judea y Samaria, Hamas se apodere de la zona. No estamos hablando de una franja remota; estamos hablando de una zona que está prácticamente adentro de Israel, a tres kilómetros del aeropuerto israelí. Y todo esto nos lleva a la conclusión de que la dirigencia palestina no está a la altura de hacer las concesiones necesarias, porque las concesiones no pueden ser solo de Israel. Durante muchos años se habló de que Israel iba a tener que devolver territorios por paz. Por qué no paz por paz.

-¿Ve posible que Arabia Saudita se sume pronto a los acuerdos con Israel?

-Como dije, la iniciativa de Trump y los acuerdos con EAU y Bareín mandan un mensaje muy claro. Arabia Saudita ya dio un paso sumamente significativo para nosotros. Hace dos semanas permitió que la delegación israelí volara sobre su espacio aéreo a las reuniones con EAU. Un primer vuelo histórico impensable hasta hace poco. La semana pasada los sauditas dijeron que a partir de ahora van a permitir que todos los vuelos israelíes que lleguen a Abu Dabi podrán pasar por su territorio; también los vuelos israelíes al Lejano Oriente. Yo creo que en algún momento Arabia Saudita se va a sumar, y esperemos que no solo Arabia Saudita.

-Irán es un enemigo común que tienen Israel y los países árabes con los que están en conversaciones. ¿Cómo queda Irán parado en la región con este acercamiento entre Israel y los países del Golfo?

-El rol iraní en la región es negativo, desestabilizador. Irán es el país que más apoya en el mundo al terrorismo internacional con plata, entrenamiento, apoyo político y armamento. Irán está presente en el Líbano a través de Hezbolá; está en Siria junto a Hezbolá para abrir otro frente contra Israel. Lo han estado intentando en los últimos años y para nosotros es una línea roja que nos amenaza. No lo vamos permitir. Irán está metido en Irak, en Yemen, en la Franja de Gaza. Y sobre todo Irán tiene un programa nuclear que pone en peligro a todos los países de la región, y a otros fuera de nuestra región. Algunos de los países árabes también ven esto como una amenaza real. No es un secreto, Israel se opuso al tratado nuclear. Sigue oponiéndose porque le permite a Irán seguir con la investigación y desarrollo de armas nucleares. Estos países que consideran a Irán una amenaza, ven en Israel un socio, un aliado en la lucha contra la amenaza iraní. Quiero destacar que nosotros y los países del Golfo Pérsico, y otros países de la región, tenemos muchos desafíos en común, por ejemplo el desierto y la falta de agua. Y ellos ven en Israel un país avanzado, con tecnología, que ha hecho florecer al desierto. Hay muchas cosas que tenemos en común, que podemos aprender uno del otro. Es sumamente positivo este acercamiento.

-¿Las futuras delegaciones de EAU y Bareín en Israel, van a estar en Jerusalén o Tel Aviv?

-(Risas) Bueno, es un tema sensible. Ojalá estén en Jerusalén.

-¿Esperan cambios en la política de Estados Unidos hacia Israel si Trump pierde las elecciones?

-Estados Unidos es el aliado más significativo y más importante de Israel en el mundo. Es, lo fue y seguirá siendo. Esté quien esté en el poder. Gane quien gane, nuestras relaciones seguirán siendo fuertes, sólidas y muy buenas.

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