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12/04/2018

Aurora- por Isac Gliksberg

Levantamiento del Guetto de Varsovia: “por nuestra y vuestra libertad”






El próximo 19 de abril se cumplirán 75 años desde que se produjera el inmortal levantamiento “armado”, de los pocos y diezmados judíos que iban quedando en el Guetto judío que los nazis habían establecido en la capital polaca.

El heroico e imborrable hecho ocurrió el 19 de abril de 1943, no por casualidad, en la noche del Seder de Pesaj de ese año.

Como conoce el lector, la celebración de Pesaj, justamente, nos hace recordar la liberación del pueblo judío de Egipto.

Para los judíos uruguayos en particular, el día 19 de abril de cada año, tiene una doble celebración que tiene que ver, en cada caso, con la libertad.

En efecto, en el año 1825, el 19 de abril, 33 Orientales, así se denominaban entonces los que habían nacido en el territorio geográfico que hoy es la República Oriental del Uruguay, tras una prolongada preparación secreta, cruzaron en lanchas desde Argentina al Río Uruguay, y desembarcaron en la playa de la Agraciada, en el actual Departamento de Soriano, y allí desplegaron una bandera tricolor con el lema: “Libertad o Muerte” y juraron, en solitario, “Liberar la Patria o Morir en la demanda” y, a partir de ese 19 de abril de 1825, tras varias batallas a caballo, lanzas y sables, y enfrentados a ejércitos mejor armados y más poderosos militarmente que ellos, lograron el 25 de agosto de ese mismo año, la Independencia de Uruguay de cualquier dominación extranjera.

Del mismo modo, hace pocos días, las familias judías celebraron el Pesaj recordando lo que fue la liberación de los judíos hace varios miles de años atrás.

Sin duda alguna, todos somos coincidentes en el valor que se destaca en ambas festividades: el de la libertad.

La libertad no como un hecho abstracto, sino como la consigna para una vida digna, independiente y soberana.

Para algunos, la celebración tendrá un sentido religioso, para otros, lo será laico pero, para todos, la libertad es uno de los valores, si no el valor, más apreciado por los hombres.

Fue justamente en el marco de la celebración de aquel Pesaj de 1943 que tiene lugar el Levantamiento en el Guetto de Varsovia, tras largos meses de preparación.

En el Guetto habían quedado ya un pequeño puñado de hombres, mujeres y niños, como consecuencia de las insoportables condiciones de vida a que los habían sometido los nazis, con enfermedades incurables, con muertos en las calles donde permanecían la gran mayoría sin sepultura siquiera, sin alimentos, sin medicamentos y siendo transportados permanentemente a los campos de concentración y de exterminio.

Quien escribe estas líneas pudo en diciembre de 2017, a fines del año pasado, homenajear, personalmente junto con mi hijo Alejandro residente en Israel, a quienes se sublevaron en el Guetto varsoviano y pudimos ver “in situ” lo que fue la barbarie de Majdanek, de Auswitz y de Birkenau.

Al pie del Monumento a los héroes sublevados “militarmente” en el Guetto de Varsovia, mi hijo y yo, encendimos sendas velas en homenaje y honor a quienes allí murieron con dignidad y con honor, siendo un ejemplo para todos nosotros.

El levantamiento armado, que tuvo una duración de 27 días desde el 19 de abril, una duración mayor a la que tuvo, por ejemplo, la caída y ocupación de Paris en manos del Ejército nazi, fue el primero en su género, es decir, una sublevación “armada” urbana contra el poderoso ejército nazi, en los cuatro años que venía durando la Segunda Guerra Mundial.

Este Levantamiento fue preparado durante meses. Meses durante los cuales consiguieron, como pudieron, armas ligeras del exterior del Guetto y pudieron “fabricar” armas ligeras y caseras como los cócteles “Molotov” y lograron, es preciso subrayarlo, que todos los judíos que iban quedando en el interior del Guetto, sorteando todo tipo de diferencia ideológica, política o religiosa se unieron con un único objetivo: morir con dignidad y con libertad y dar un ejemplo a los demás judíos de fuera del Guetto y, al mundo entero que, en las circunstancias como las que a ellos les estaba tocando vivir, más vale morir peleando por la libertad, enfrentados a la más poderosa máquina de guerra de la época, aún sabiendo que iba a ser una batalla desigual y perdida desde el inicio, que morir en la ignominia a la cual estaban, irremediablemente, condenados…

No obstante la gran diferencia de potencial entre los rivales, el enfrentamiento bélico duró casi un mes. Combatiendo con dignidad y con inigualable heroísmo, la gran mayoría de los que fueron quedando para la lucha armada, hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos, todos ellos murieron quemados, antes que entregarse y detener la lucha, como consecuencia de la decisión final nazi de destruir, completamente, mediante el fuego, el Guetto insurrecto.

En aquellos combates desiguales en poder militar, los nazis perdieron entre 700 y 1000 soldados muy bien armados y pertrechados, muertos y heridos.

Lamentablemente, vemos como hoy en día, 75 años más tarde, aquella lucha del pueblo judío en el Guetto sigue vigente.

Nos da la sensación como que la humanidad no hubiera aprendido la lección de aquellos acontecimientos. Y vemos, con indisimulado dolor por parte de algunos, como el mundo es indiferente, una vez más, al crecimiento, incesante, de los fundamentalismos, de los fanatismos y del antisemitismo que va creciendo día a día en Europa, justamente.

Varias diferentes capitales y ciudades europeas, tanto del Este como del Oeste, han sido víctimas de grupos de individuos fanáticos y dedicados a matar. Y así vemos como en Siria, mueren miles y miles de seres humanos y, principalmene niños, todos ellos inocentes, como consecuencia de los asesinatos indiscriminados por parte de grupos armados enfrentados entre sí.

Día a día vemos como en Europa, como así mismo en otros lugares del planeta, los partidos Neo nazis y otros grupos fundamentalistas van creciendo en el marco de las crisis políticas, ideológicas y económicas que están sufriendo algunas naciones y utilizan la xenofobia, como lo hicieron los nazis en el pasado, para culpar a los judíos, principalmente, de esas situaciones. Y vemos como, en algunas naciones de Europa, sobre todo, algunos de esos partidos neo nazis, han logrado el poder del Gobierno, con todo lo que ello significa finalmente. Situación por demás peligrosa.

Esta es una situación que los judíos ya bien conocemos del pasado histórico. Es por eso que el pueblo judío tiene como consigna: “no olvidar ni perdonar”.

Hoy vemos como estos grupos y estos Partidos políticos, algunos de ellos en el Poder del gobierno, reclaman para sí con soberbia, arrogancia y vanidad, los asesinatos de mayores y de niños inocentes. En lugar de fomentar la solidaridad entre los pueblos, lo sustituyen desparramando el odio entre las distintas nacionalidades.

“No olvidar” significa, entre otras cosas, no ser indiferentes a lo que está sucediendo en el mundo. Ser sensible a las muertes inútiles y denunciar tales hechos y reclamar justicia.

Y “no perdonar”, significa castigar a los culpables para que no cunda en el mundo su mal ejemplo.

Estamos en vísperas de celebrar otro importante acontecimiento para el pueblo judío. Los 75 años de existencia de nuestro Estado de Israel.

Lamentablemente, hay quienes anuncian la destrucción y desaparición del Estado de Israel. Y que creen que, con la violencia, con el fanatismo y con el terror, podrán lograr sus penosos objetivos.

La violencia, no importa desde donde venga, sólo puede crear más dolor y alejar la posibilidad de una solución pacífica de los conflictos entre las naciones y entre los grupos y naciones.

Por lo que hoy, como lo hicieron nuestros padres, madres y hermanos hace 70 años atrás, debemos luchar enfrentados a esos grupos terroristas, con la que fue consigna de los que se sublevaron en el Guetto: “POR NUESTRA Y POR VUESTRA LIBERTAD”.

Permita el lector que, como homenaje a los seis millones de judíos que fueron asesinados por los nazis y en especial, como homenaje a los que murieron físicamente combatiendo con lo que podían en el levantamiento del Guetto de Varsovia que culmine este comentario con el homenaje y el recuerdo de los jóvenes judíos que comandaron el levantamiento armado: En primer término: Mordechai Anielewicz, luego: David Apfelbaum, Itzjak Cukierman, Iosef Levartowsky, Marek Edelman, Pawel Frenkiel, Zivia Lubetkin y Henryk Iwarisky.

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