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24/03/2020

El desafío de Helpers






Semanario Hebreo Jai- por Ana Jerozolimski

El nuevo desafío de la ONG uruguaya Helpers: combatir los efectos del coronavirus

Tras tres años de actividad en Uruguay, la organización cuenta con 8.000 voluntarios y ha intervenido en más de 1500 casos.

La crisis mundial desatada por el Coronavirus que enferma a la gente de Covid-19 no se manifiesta solamente en los casi 15.000 muertos que ya ha cobrado-y que se teme sean muchos más- sino también en los serios efectos que causa en la sociedad. Mucho se habla de la economía paralizada, pero también están los problemas concretos de gente que tiene ahora serias dificultades para atender sus necesidades mínimas, sea por tratarse de ancianos (grupo vulnerable), gente con discapacidad y otros. Y por supuesto de la tristeza, la angustia y hasta la depresión en la que quedan sumidos ciudadanos por doquier.

Helpers, una ONG fundada en Uruguay en el 2017 por iniciativa del Rabino Mijael Rubinstein, dedicada a salvar vidas y acompañar a gente en situaciones de emergencia para que no queden solas lidiando con sus problemas, no dudó ni un momento. Hay crisis y por ende, hay que intervenir.

Tras tres años de actividad, teniendo hoy en Uruguay 8.000 voluntarios (6.000 en Montevideo, 1500 en Maldonado y el resto en Canelones y San José), habiendo intervenido en más de 1500 casos y habiendo salvado a poco más de 200 personas, Helpers tiene claro que debe poner el hombro también ante el desafío actual, la guerra contra el coronavirus.

Para poder hacerlo, su aspiración es lograr una red de 15.000 voluntarios, lo cual requiere también un respaldo económico que se puede lograr con el aporte del público que quiera colaborar. Se puede donar a través del link charidy.com/helpersuruguay.

También es importante que interesados en poner el hombro voluntariamente, se contacten para sumarse a la red.

Cabe destacar que las capacitaciones en primeros auxilios están dirigidas por Gaspar Reborredo, que fue nada menos que Presidente del Consejo Nacional de Resucitación de Uruguay. Es el director de la parte operativa.

Para entender de qué se trata exactamente, nos dirigimos al Rabino Mijael Rubinstein, quien tras trabajar 8 años como rabino del Instituto Yavne en la colectividad judía uruguaya, evidentemente adoptó a Uruguay como su segundo hogar. Y como al hogar se lo ama, y a lo que uno ama lo quiere ayudar y proteger, aunque ya está de regreso en Israel, sigue siendo el nervio motor de Helpers. Pero es importante destacar que el trabajo de esta organización sin fines de lucro, que tiene voluntarios también en Argentina y en Israel, es posible gracias a su Board directivo que pone de su tiempo y aporta de su bolsillo para que esto sea posible.

P: Mijael recordemos ante todo cómo empezó esto, cómo se te ocurrió la idea de Helpers en una situación especialmente simbólica.

R: Así es. Lo que me dio esta idea fue un accidente de tráfico que presencié hace 4 años, un día que salía de una ceremonia en el cementerio Israelita de La Paz. Vi un accidente muy serio, corrí hacia el coche, vi en el asiento de atrás un bebé, que estaba bien, pero la mujer que iba manejando tenía un corte muy profundo en la femoral, la arteria más grande del cuerpo. Como yo había trabajado 15 años como asistente de primeros auxilios en el Magen David Adom en Israel (es el equivalente israelí de la Cruz Roja) entendí enseguida que necesitaba un torniquete y es lo que hice. Llamé a la emergencia y como estaba acostumbrado a lo que pasa en Israel, pensé que en 3 minutos llegaría una primera ayuda de un asistente y en 10 minutos llegaría la ambulancia. Pero la ayuda llegó a los 50 minutos y a esa altura aunque la mujer aún respiraba, ya estaba inconsciente, Cuando la doctora llegó le pregunté por qué había demorado tanto y me dijo que estaba lloviendo, que así es ahí, que no podía llegar más rápido.

P: Te quedaste mal.

R: Horrible. No lo podía aceptar, porque vi que casi se muere la mamá de un bebé. Por mis 8 años de trabajo como rabino en el Yavne, tenía muy claro que cuando hay un fallecimiento, el tema no es sólo la persona que se muere sino que hay que contener a los dolientes que se quedan angustiados, tristes, deprimidos. Y me quedé pensando si eso que yo había vivido era una situación particular puntual o general.

P: Y decidiste que hay que hacer algo.

R: Así es. Ahí empecé a pensar en la idea de lo que hoy es Helpers. Capacitamos rápidamente a muchos voluntarios y adoptamos la tecnología necesaria para que se puedan conectar en el momento y así puedan ayudar. Y la necesidad era clara. Cuando nos reunimos en su momento con el Ministerio de Salud Pública dijo que en Uruguay mueren 16.000 personas por año porque la ambulancia no llega en minutos. Así empezó Helpers, basado en el modelo israelí de ayuda de emergencia, que funciona en base a miles de voluntarios capacitados, todos ellos conectados para poder acceder rápidamente, y supervisados por operadores profesionales de la salud.

P: A las emergencias que siempre atienden, se agregó una situación especial: el coronavirus.

R: Así es. Hace una semana y media, ya empezó a verse en Israel el reflejo que es muy fuerte en la sociedad israelí, de ayuda solidaria que ayuda no solamente a evitar el contagio sino también en la dimensión humanitaria y emocional por las consecuencias del virus. Se trata por ejemplo de mayores que necesitan ayuda práctica en la casa, o para comprar comida y medicamentos, o casos de familias numerosas en las que uno de los padres está en cuarentena y el otro no puede salir a cosas esenciales porque no puede dejar a los niños solos. O gente discapacitada, gente con problemas emocionales, todo tipo de situaciones que requieren atención. En Israel, como sabes, el tema del voluntariado es muy desarrollado. Y en Helpers decidimos volcarnos entonces también a prestar ese mismo tipo de ayuda humanitaria y emocional por la pandemia coronavirus.

P: ¿Cuáles serían las acciones que podrían desarrollar?

R: Un punto es brindar apoyo emocional a personas que pasan esta situación con miedo, depresión, tristeza e incertidumbre. Se precisa preparar un nivel básico de voluntarios y un nivel de profesionales o coach que puedan ayudar voluntariamente. Además, dar ayuda humanitaria práctica a personas que van a necesitar que se llegue a su casa, también para consultas más complicadas, traslados, muchos temas humanitarios que puedan surgir. Y vamos a crear un gran grupo de voluntarios que podrán ayudar a repartir comidas, medicamentos, tests de coronavirus si es necesario, en forma masiva, todo esto basado en la geolocalización que permite la aplicación de Helpers.

P: Y todo esto sería, digamos, sólo el primer círculo, antes de saber si esto dura mucho.

R: Por supuesto. Todo el resto, el futuro dirá. El tema es que tenemos que prepararnos de antemano de cara al futuro, en caso que tengamos una crisis real de grandes dimensiones, quizás con números muy altos de muertos, para lo cual quizás precisemos no miles sino decenas de miles de voluntarios.

El llamado actual, urgente

P: Aquí hay Mijael, un llamado a voluntarios y un llamado a donar, porque toda esta red necesita fondos para funcionar.

R: Así es. Aspiramos a tener 15.000 voluntarios y 150 operadores. Necesitamos más que nada una convocatoria a cualquier persona que quiera aportar con su propia participación, y por supuesto cualquiera que pueda apoyarnos económicamente, ya que eso es clave para poder sustentar esta red.

P: Creo que sería bueno explicar para qué se necesita el dinero.

R: Tenés razón. Aunque esto se basa en voluntarios, hay cuatro cosas que son remuneradas: el reclutamiento de 15.000 personas requiere gastos, la capacitación, la gestión y coordinación de toda la operativa del voluntariado, y por último la comunicación tanto interna en la red como externa. Evidentemente parte de los recursos serán destinados a comprar los equipos con los que la gente tendrá que acceder a donde deba llegar, o sea las máscaras, los guantes y la vestimenta especial.

P: ¿Hay un perfil promedio del voluntario de Helpers?

R: No, para nada. Los interesados o mejor dicho los dispuestos a ayudar, llenan un formulario, detallan cuál es su profesión, en qué horario podrían estar disponibles. Hay de todo. Te diré que por ejemplo al llamado a operadores recibimos 230 respuestas de muchos lados, una persona que está en el rubro de la alimentación, hay médicos, algunos que pueden hacer traslados, sicólogos, gente que puede dar ayuda telefónica, alguien que dice "tengo moto".

P: ¿Por qué Helpers hace todo esto?

R: Por la voluntad de acercar a las personas, de crear más amor y solidaridad, de ayudar. En definitiva, es por eso que nos levantamos de mañana, porque creemos que podremos cambiar a la humanidad si más gente se suma a esta iniciativa para poder ayudar. La cuarentena no tiene ningún significado cuando uno puede hacer cosas gigantes en Sudamérica aún durante este aislamiento.

P: Sería bueno que puedas dar algunos ejemplos de lo que ha hecho y sigue haciendo esta ONG.

R: El primer año tuvimos 100 casos de salvación sea por infartos, accidentes, traumatismos y personas con ataques de epilepsia u otras circunstancias. Siempre con el acceso de los voluntarios que estaban más cerca del lugar al que se pedía ayuda a través de la aplicación. Y después del primer año, Helpers se disparó a dos lados que no imaginamos nunca. En primer lugar, las personas empezaron a utilizar la aplicación de la red de ayuda también para casos de emergencia que no eran por razones médicas. Por ejemplo, casos de violencia doméstica. También casos de pre abusos sexuales, como el caso de chicas jóvenes que estaban en boliches y se sentían incómodas, y nuestros voluntarios llegaron a ayudarlas. Hubo un caso de un abuelo de la comunidad que tenía alzheimer, salió de la casa y no volvió durante 6 horas, estaban todos preocupados buscándolo. El nieto, al que yo conocía, me llamó, me pidió ayuda y salieron 150 voluntarios a las 8 de la noche con la app y la foto del abuelo y lo encontraron, confundido, en 20 minutos. Pudieron devolverlo a su casa. O sea que la app pasó a ser una red de ayuda para cualquier situación de riesgo, no sólo para salvar vidas.

P: ¿Y el segundo uso que los sorprendió a ustedes mismos?

R: Esto es impresionante. Es el uso totalmente educativo de esta iniciativa. Entendimos con el tiempo que más allá de la salvación de vidas, el valor más grande es crear una sociedad que cree que se puede ayudar a los demás y que quiere hacerlo. El impacto educativo, solidario, de responsabilidad y sensibilidad social, se manifestó en muchos casos en los que los voluntarios Helpers salvaron vidas y el impacto que eso tuvo en sus propias vidas fue mayor aún que la salvación puntual de alguien.

P: Hay ejemplos concretos.

R: Por supuesto. Hicimos una capacitación en un liceo de un programa de recuperación para jóvenes drogadictos. Algunos de ellos inclusive seguían no sólo consumiendo sino vendiendo drogas. Aunque suene extraño, se emocionaron muchísimo con la capacitación, les encantó. Y una semana después, 4 de esos muchachos lograron resucitar a un hombre de 48 años y salvarle la vida. Cuando hablé con el que lideró el grupo, que es el mayor traficante de drogas de ese lugar, de 17 años, me dijo algo que pasó a ser el eslogan educativo de Helpers. "Quiero dejar las drogas y estudiar enfermería". Y cuando le pregunté por qué, me respondió: "Porque la mejor droga que probé en mi vida es salvar una vida. Estoy en high ya una semana, no he probado nada".

P: Qué impresionante.

R: O sea que eso es oro educativo lo que tenemos en las manos. Y soñamos con ser una red internacional que pueda ayudar en cualquier situación que sea necesaria. Una vez atendí a un niño de 11 años que estaba a punto de suicidarse y tras una conversación de 10 minutos se tranquilizó. Con Helpers nadie está solo. Todos estamos con alguien, porque en esta era la tecnología puede ayudarte a conectar personas para ayudar, no sólo para jugar o para tomarse un Uber. Y Helpers lo seguirá haciendo.

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