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15/04/2019

Enlace Judío México- por Eduardo Kohn

Constante presencia








La constante presencia iraní en América Latina.

Algunos comienzan con el atentado terrorista en Buenos Aires de 1992 cuando destruyeron la Embajada de Israel, otros lo llevan a dos años más tarde cuando el atentado a la AMIA, y algunos hasta lo han querido comenzar en 2005 cuando el régimen de Chávez abrió puertas y ventanas para que iraníes y miembros de Hezbolá se instalaran en Venezuela y viajaran sin problemas con pasaportes de dicho país por toda América Latina.

La realidad es que Irán comenzó su tarea enseguida de su revolución que llevó a los Ayatolas al poder. Que las dictaduras latinoamericanas de los 80 no lo quisieron ver, es otra cosa. Pero aquí estaban, y por ello, los atentados fueron preparados con mucha antelación y con las conexiones locales que sólo se logran cuando se hacen “tareas” a largo plazo.

Hoy, sería demasiado ingenuo sorprenderse por lo que ha sucedido los últimos días con la llegada de una nueva línea aérea iraní a Venezuela, trayendo a bordo dirigentes e instalando nuevamente una ruta Caracas-Teherán de 16 horas que ya había existido durante la presidencia de Chávez.

La aerolínea iraní Mahan Air, la segunda más grande del país, llegó este lunes pasado a Caracas. En este vuelo viajó el director del Departamento de Relaciones Exteriores para América, Mohsen Baharvand, acompañado de una delegación.

Baharvand es un abogado y diplomático de 53 años, muy conocido en América Latina, sobre todo en Argentina: trabajó defendiendo a los iraníes acusados de participar en el atentado contra la AMIA , y además ocupó el puesto de Encargado de Negocios en la embajada de Irán en Argentina.

Baharvand ha servido a la teocracia iraní en varios frentes: miembro de la delegación en la oficina de la ONU en Ginebra; jefe de asuntos legales del Ministerio de Relaciones Exteriores, y hoy también un cargo en la Organización Consultiva Jurídica Asiática-Africana.

Pero este personaje con ropaje técnico y al servicio de la teocracia llegó en una compañía aérea cuestionada desde hace tiempo. El Gobierno de EE.UU sancionó hace años a la aerolínea Mahan Air por brindar apoyo a los Guardianes de la Revolución de Irán, y ha acusado a la compañía de transportar equipamiento militar a zonas en conflicto en Oriente Medio. En los últimos meses, Alemania y Francia prohibieron también los vuelos de Mahan Air a sus países.

Mahan Air, es para Bashar al-Assad, la mano de obra para sus ocho años de atrocidades en la guerra en Siria. El apoyo desde el exterior recibido por Assad desde 2011 ha llegado por Mahan Air.

De acuerdo a los estudios realizados por el Instituto de Política para el Cercano Oriente de Washington, durante un período de tres años y a una tasa constante, Mahan Air llevó a Siria 380,000 combatientes de la milicia que van y vienen desde las líneas del frente, y 90,000 toneladas de suministros.

Hace pocos meses, Israel denunció al Consejo de Seguridad que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (declarada grupo terrorista por Estados Unidos hace pocos días) utiliza a Mahan Air para transportar armas a Siria, a Hezbolá, en un fluido tránsito entre Damasco y Beirut, y pidió que el Consejo sancionara como corresponde que una aerolínea comercial fuera proveedora de material militar. Por supuesto, el Consejo de Seguridad no tiene tiempo para tratar estos temas. La impunidad, con la bendición de miembros con veto, continuó y continúa hoy. Mahan Air es el medio para el apoyo de todo el terrorismo del Medio Oriente.

Y esta semana, Mahan Air, llegó a Venezuela con un pasajero siniestro que ha sido artífice de todo el horror que rodea al atentado contra AMIA, defendiendo a los perpetradores.

El señor que figura como Ministro de Relaciones Exteriores de Maduro, Jorge Arreaza, declaró “que la idea de una ruta aérea entre Teherán y Caracas está presente en las conversaciones con Irán desde hace mucho tiempo, pero en esta oportunidad la delegación vino para hacer seguimiento a convenios”. Si alguien mínimamente consciente, realista y serio en el análisis, quiere preocuparse más de lo que ya estamos, pues hágalo y rápido.

Háganlo desde los gobiernos que saben que todos vivimos en peligro en la región; desde la OEA; desde la Comisión Interamericana de DDHH que no tiene descanso por las denuncias y comprobaciones de las atrocidades que se cometen contra los presos políticos en Venezuela.

Aunque el Consejo de Seguridad se calle, denunciemos en nuestra región el silencio y mostremos a los que quieren ver y escuchar que no es que este año vivimos en peligro, estamos hace 35 años en peligro, lloramos muertos y heridos, y sin embargo, Maduro sigue teniendo cómplices que se hacen llamar países amigos.

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