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16/09/2020

El Observador- por Embajador de Israel en Uruguay Yoed Magen

Una nueva era en el Medio Oriente

Foto: Alex Wong/Getty Images/AFP








El tratado de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y la declaración entre Israel y Bahrein, firmados ayer en Washington, son un hito histórico y significativo, que abren un espacio a una nueva era de cooperación y entendimiento en el Medio Oriente. Éstos constituyen el tercer y cuarto acuerdo de paz entre Israel y países árabes y los primeros con Estados del Golfo (anteriormente Israel había firmado tratados de paz con Egipto, en 1979, y Jordania en 1994) y servirán para promover la seguridad y la estabilidad en toda la región.

Los recientes acuerdos son la culminación de extensos esfuerzos que incluyeron contactos directos y discretos en diferentes niveles entre el Estado Judío y sus pares del Golfo con la mediación de EE.UU. Éstos incluirán relaciones diplomáticas plenas, establecimiento de embajadas, inversiones beneficiosas para nuestras economías y lazos turísticos, incluyendo vuelos directos entre Tel Aviv y Abu Dhabi, algo impensable hasta hace pocas semanas.

A finales de agosto una delegación oficial de Israel visitó Abu Dhabi, y mantuvo conversaciones con altos oficiales del gobierno emiratí sobre nuestras futuras relaciones. Las partes firmaron varios acuerdos de cooperación que beneficiarán a ambos pueblos. Los convenios abarcan temas como agua, energía y medio ambiente, entre otros.

El vuelo directo desde Tel Aviv hacia la capital de los Emiratos Árabes Unidos, histórico en sí mismo, que trasladó a la delegación israelí, simboliza los nuevos vientos que soplan en la región. Piensen en los beneficios que traerán las visitas de miles de emiratís a los lugares turísticos y culturales de Israel, así como la llegada de israelíes a conocer las maravillas de EAU.

Estos acuerdos establecen un futuro visionario de paz y prosperidad para las generaciones venideras. A través de ellos, Israel, EAU y Bahréin han priorizado el bienestar de sus propios ciudadanos y se han comprometido a resolver las desavenencias del pasado.

El tratado con los EAU, anunciado el 13 de agosto, impactó a la región y fue recibido con entusiasmo por varios de los países árabes, así como por la comunidad internacional.

Cuatro semanas más tarde, el 10 de setiembre, Israel y Bahréin, anunciaron igualmente su intención de firmar un acuerdo de paz, logrando así un avance significativo en el acercamiento entre Israel y el mundo árabe. Asimismo, y no menos importante, se destaca el hecho que Arabia Saudita anunció que permitirá que los vuelos de Israel a los EAU y al lejano oriente sobrevuelen su espacio aéreo.

Los palestinos, fieles a su tradición negacionista, fueron los primeros en condenar dichos acercamientos. El liderazgo palestino que le ha fallado a su pueblo por décadas, rechazando cuanta mano se le ha tendido en búsqueda de la paz, se ha convertido en rehén de su propia retórica y esta vez no es la excepción. Su decisión de estar nuevamente del lado equivocado de la historia comprueba el conocido y trágico dicho: "nunca pierden la oportunidad de perder la oportunidad".

Más allá de la negativa palestina, es decepcionante que algunos de sus amigos en el mundo prefieran criticar el histórico acercamiento, ignorando la oportunidad que ofrecen los acuerdos para mejorar la vida de los habitantes del Medio Oriente, los palestinos incluidos.

Los tratados anteriores rompen con el paradigma que existía de que ningún país árabe aceptaría establecer una paz oficial y abierta con Israel antes de que se solucionara el conflicto con los palestinos. Para ellos y sus seguidores era impensable lograr cualquier acuerdo con Israel sin previamente acceder a sus demandas. En efecto, esa concepción mantuvo a Israel y al mundo árabe como rehenes de las demandas más extremas del liderazgo palestino.

La firma de la paz con los Emiratos Árabes Unidos y la declaración con Bahréin, resaltan el cambio significativo en el estatus de Israel en el Medio Oriente. Mientras que por décadas Israel era señalado por los árabes como el enemigo y como la fuente de inestabilidad del Medio Oriente, hoy, varias naciones consideran a Israel un aliado estratégico para la estabilidad, la seguridad, el progreso y la paz regional. Nos hallamos en un frente unido por el progreso de la región y contra las fuerzas extremistas y el terror que nos amenaza a nosotros y a la paz mundial.

Hace ocho meses escribí un artículo en este diario titulado: "El plan del siglo, una verdadera oportunidad para la paz". El artículo hacía referencia a la iniciativa del presidente norteamericano Donald Trump, presentada el 28 de enero. Los acuerdos históricos firmados ayer en la Casa Blanca demuestran el gran potencial de ese plan y prometen un cambio positivo en la región.

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