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19/05/2017

Montevideo Portal, Por Ana Jerozolimski

Siria: entre líneas rojas y símbolos



En Siria hace ya tiempo que se cruzaron las líneas rojas. Hace ya mucho que está claro que su presidente, el dictador Bashar el-Assad, es un carnicero. Él y sus aliados Irán y Hizbalá, con el apoyo de Rusia, son los principales responsables del medio millón de muertos en los más de seis años de guerra. Nada tienen de santos sus opositores del lado fundamentalista sunita, pero la principal responsabilidad sobre la tragedia que envuelve a Siria, recae sobre los hombros del régimen central.

Pueden revelarse cada tanto nuevas fosas, llegar nuevas imágenes a las redes sociales, pero los horrores de Siria nada tienen de nuevo.

Sin embargo, las imágenes de satélite de la zona de la prisión de Sednaya , a 30 kilómetros de Damasco, publicadas por Estados Unidos, agregan un elemento simbólicamente espeluznante. Según Washington, junto a dicha cárcel, estaría funcionando hace tiempo un crematorio, en el que Assad quema diariamente los cuerpos de presos allí ejecutados.

El mundo, con ligereza a menudo, se aferra a símbolos, como si lo fueran todo. Por eso se estremeció con Aylan el-Kurdi, el niño sirio muerto en las costas de Grecia- cuyo cuerpito sin vida fue llevado por las olas a la playa- aunque muchísimos como él ya habían muerto antes. Luego, con el niño ensangrentado a raíz de un bombardeo que destruyó su casa, con expresión congelada, dentro de un coche de rescate, mirando al vacío...aunque tantos como él no habían logrado siquiera sobrevivir.

Pues si el mundo espera símbolos, aquí lo tiene. Uno "nuevo", o mejor dicho recién revelado. Si realmente lo que se ha publicado son las fotos del lugar en el que funciona un crematorio, pues sí, se ha cruzado una enésima línea roja.

¿Alguien piensa actuar? ¿O se repetirán dentro de unos años las preguntas que seguimos planteándonos hoy de hace más de siete décadas? ¿Habrá una continuación al por qué los aliados no bombardearon en 1944 Auschwitz?

En la radio israelí fue transmitida este miércoles una entrevista que el corresponsal de asuntos árabes Eran Zinguer hizo telefónicamente con un joven sirio que había logrado salir de la cárcel de Sednaya. Dado que aún tiene familia en Siria-aunque él ya está fuera del país-, en la radio lo llamaron simplemente "Abu Muhamad", por seguridad. "Los gritos de la tortura eran terribles", contó. "Pero entendimos que había algo más, porque el hedor era terrible...no podemos demostrarlo, pero muchos tenían certeza que lo que se olía en toda la zona, era el olor de carne humana quemada".

Aunque los símbolos a veces son superficiales, también tienen su fuerza. Por eso, si se confirma que lo que hay junto a Sednaya es un crematorio, hoy, 2017, más de 70 años después de Auschwitz-Birkenau, quisiéramos que fuera Israel, el Estado judío, quien lo destruya.

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