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28/05/2020

Por Lic. Rafael (Rufo) Winter, para CCIU

Shavuot: Festividad histórica, religiosa, agrícola y la fascinación de Rut








Comienza hoy a la nochecita la festividad de Shavuot, una de las tres festividades de peregrinación junto a Pesaj y Sucot, porque antiguamente, durante las mismas, era común peregrinar al Templo de Jerusalem y depositar allí una ofrenda.

Shavuot dura un día en Israel, tal como lo marca la Torá. Pero en la diáspora se celebra durante dos días.

El aspecto histórico-religioso de Shavuot está dado por el hecho de que en esta festividad recordamos un acontecimiento central en el judaísmo: la entrega de la Torá al pueblo de Israel, cuyo símbolo más visible es el Decálogo, los Diez Mandamientos: Diez Mandamientos que son de alguna manera, la base de la ética y la fe judías.

Pero los Diez Mandamientos, importantes sin duda, son solo una parte de toda la Torá que el pueblo de Israel, de acuerdo al relato tradicional del libro bíblico de Éxodo recibió al pie del Monte Sinaí “por boca de D’ios y en manos de Moshe”.

Torá que es una guía para la vida, y su propio nombre lo indica: “Torá”, lo que significa “enseñanza” pues ese es el objetivo de la Torá: enseñarnos a vivir, a ser mejores como personas, como sociedad, a tener valores y a vivir de acuerdo a ellos.

Y sin duda que es la Torá (más allá de la legítima interpretación que cada uno le dé) factor fundamental en la existencia, supervivencia y continuidad del pueblo judío.

Shavuot también tiene su aspecto agrícola destacado, marcado por el hecho de que antiguamente, y cito al Rabino Algazi en su hermoso libro “Judaísmo: Religión de amor”: “…como fiesta agrícola recibe el nombre de Jag Hakatzir o Fiesta de la Cosecha porque en Israel señala la época en la que terminaba la cosecha iniciada en Pesaj y en que se recolectaban los últimos frutos. Es también este un día de acción de gracias por la cosecha y en él se ofrecen al Creador las primicias de los frutos, por lo que se llama además a esta fiesta Jag Habikurim o Fiesta de las Primicias.

Es en este contexto agrícola que aparece la figura de una mujer excepcional: Rut. Habría vivido en la época de los Jueces y el libro bíblico que narra sobre ella se lee en las Sinagogas en Shavuot, al igual que se procede a la lectura de los Diez Mandamientos.

Mujer de origen moabita, se casa con un hombre judío y las circunstancias de la vida determinan que posteriormente ella quede viuda.

Al igual que su suegra Noemí. Al igual que la otra nuera de Noemí llamada Orpa. La fatalidad azota a la familia.

Orpa sigue su camino y finalmente quedan “solas en el mundo” Rut y su suegra Noemí. Pero Rut se niega a abandonarla a su suerte. Y lo que sigue es conocido: “A donde tú vayas yo iré, tu pueblo es mi pueblo, tu D’os es mi D’os…”, le dice Rut a Noemí.

En estas breves pero muy conceptuosas palabras Rut, mujer virtuosa, ejemplar, humilde, demuestra amor, piedad, empatía por un lado; identificación con el pueblo de Israel y su fe por el otro. Y una cabal comprensión de lo que es el judaísmo: pueblo y fe.

De acuerdo al relato del mismo libro, Rut pudo finalmente rehacer su vida –sin descuidar a Noemí- conoció a un agricultor judío llamado Boaz, se casaron, tuvieron hijos y su bisnieto fue ni más ni menos –así lo dice el texto- el célebre rey David…

JAG SAMEAJ

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