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18/10/2019

Por Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU

SIMJAT TORÁ: La alegría de la Torá








El ciclo de festividades, efemérides, que comienza con Rosh Hashaná y Yom Kipur -año nuevo, arrepentimiento, reflexión, introspección, perdón- continúa con la alegría de Sucot en la cual nos encontramos y llega a su "clímax", podríamos decir, con la festividad de Simjat Torá. La ultima del ciclo.

En Israel las festividades de Shmini Atzeret (octavo día, el siguiente a Sucot) y Simjat Torá se celebran conjuntamente.

En la diáspora en dos días separados.

Simjat Torá se celebra el próximo martes, comenzando, como es tradicional en las festividades judías, la noche anterior (la del lunes) que es en realidad cuando la celebración de Simjat Torá llega a su punto culminante.

Lo más significativo es que, durante la festividad, se termina el ciclo de lectura anual de la Torá (Pentateuco) con el último fragmento, que termina refiriéndose a la muerte de Moisés e inmediatamente se recomienza con el primer fragmento, que nos habla de la Creación del mundo y del hombre, tal como la Torá lo entiende.

Es como que la lectura de la Torá -y así es desde épocas inmemoriales- completa siempre un ciclo ininterrumpido: se termina su lectura y sin esperar semanas, ni siquiera días, se recomienza inmediatamente la misma. Lo cual nos da a entender la gran importancia que la Torá tiene para el pueblo judío.

Pero eso no es lo único: la lectura puede ser formal, pero la Sinagoga se transforma en un ambiente de gran alegría, algarabía, cuando en determinado momento se extraen los rollos de la Torá del Aron Hakodesh (armario) donde se encuentran guardados y los feligreses comienzan a cantar y a bailar con los mismos. Pasándose la Torá unos a otros.  A esto se le llama las Hakafot. Bailes con la Torá.

Son por lo menos siete Hakafot que se realizan dentro de la Sinagoga, de distintas maneras, pero a veces son más y muchas veces la alegria de Simjat Tora puede llegar hasta ya bien entrada la noche.

Esto es Simjat Torá. Alegría de la Torá.

Se canta y se baila. Aprovechando que el ciclo se completa aunque inmediatamente se reinicia. Y esto nos trasmite un mensaje.

El mensaje es que la Torá, "constitución" eterna, permanente del pueblo judío podría decirse, no pasa por ser una carga "que no tenemos más remedio que cumplir".

Por el contrario. La Torá es motivo de alegría. Porque gracias a ella el pueblo judío vive. Porque es una guía para la vida.

Y esto va más allá del grado de religiosidad o no que cada judío, legítimamente, pudiera tener. Es sin duda un día singular. En el cual también se honra a personas que han tenido algún destaque especial en el marco de su comunidad, durante el último año hebreo transcurrido. A las personas honradas se les llama "Jatan Tora"(literalmente "novio" de la Tora) y "Jatan Bereshit"(literalmente "novio" de Bereshit-Génesis-que así se denomina al primer fragmento de la Tora) Con buen criterio pues, los sabios del pueblo de Israel decidieron concluir el ciclo -que comienza con los Iamim Noraim (Dias Austeros, Rosh Hashana y Yom Kipur) y prosigue con la festividad de Sucot- con Simjat Torá en la cual se remarca por sobre todo, no solo el significado de la Torá sino la alegría de tenerla.

Es la alegría de cada judío.

Es la alegría del pueblo judío.

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