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09/08/2017

El Deber, Bolivia, Por León Bieber

Presencia judía en Bolivia; ola inmigratoria



Una primera edición del libro apareció en 2010, la segunda en 2015. Con su amplia bibliografía que, entre otros, incluye manuscritos, más de 100 entrevistas y tesis de grado, constituye, con sus casi 400 páginas, la única obra publicada hasta el presente que aborda la historia de judíos en Bolivia, en sus dimensiones políticas, económicas y socioculturales. Relata con rigor científico el arribo de entre 7.000 y 8.000 inmigrantes en los años 1938-1940 (la mayor cantidad arribada en un lapso tan corto de tiempo) y sus avatares hasta el presente. Inmigrantes que dieron importantes aportes a la modernización del país. En 2012, el libro se publicó en alemán.

En cinco capítulos trata el arribo de la ola inmigratoria al país suramericano, su integración a nivel económico, las dificultades de una incorporación sociocultural, así como su masivo éxodo. A la exposición sobre la llegada de los judíos, antecede el tratamiento de: las fases de su acoso en Alemania entre 1933 y 1938, y en Austria a partir de ese último año, motivando su huida precipitada de esos países, pero también de Polonia; los desesperados empeños por obtener una visa y pasajes; las modificaciones que sufrió la política inmigratoria boliviana entre 1938 y 1941 y, además, el enigma sobre la cantidad que ingresó al país durante ese cuatrienio. Se destaca el decreto del 9 de junio de 1938, con el cual Bolivia permitió la libre inmigración, y se incursiona con amplios detalles sobre la cuestión de las visas falsas.

Al exponer el proceso de integración económica se parte de la situación de carestía de medios económicos de la inmensa mayoría de los recién llegados para luego abordar los dos factores fundamentales de su incorporación a aquella esfera de la vida nacional: por un lado, la significativa ayuda económica otorgada por el Comité Americano de Distribución Conjunta (por las siglas en inglés conocido como Joint), por el otro, la labor del magnate minero Mauricio Hochschild, que por sus vínculos con el Joint, su poder económico y su talento organizativo, así como por su incansable laboriosidad creó la Sociedad de Protección a los Inmigrantes Israelitas (Sopro), la cual bajo su control fue la institución que repartió en forma de créditos los medios otorgados por aquel comité. También a él se debe la formación de la Sociedad Colonizadora de Bolivia (Socobo): su “hija predilecta” porque a su parecer era menester cumplir con una estipulación medular del decreto del 9 de junio de 1938, la cual preveía el ingreso de los judíos con la finalidad de integrarlos en la vida económica boliviana de manera productiva, sobre todo orientándolos hacia la colonización agrícola. Solo de esta manera, así su raciocinio- iba a ser posible mantener abiertas las fronteras de Bolivia para la inmigración.

La obra expone la cantidad de iniciativas privadas de judíos que pasaron a trabajar en el campo y de la Socobo que, establecida en Noryungas, conoció sus años de auge entre 1940 y 1943. A partir de los penosos inicios, en el correr de escasamente una década un elevadísimo porcentaje de los inmigrantes logró un estándar de vida de clase media y no faltaron quienes llegaron a ser ricos. Lo que hizo posible esa integración económica fue el apoyo del Joint y de Hochschild, pero también la ética laboral y mentalidad de ahorro de los inmigrantes.

En cuanto a la integración a nivel social y cultural cabe diferenciar entre las manifestaciones de aceptación y de rechazo hacia la población judía. En términos generales aquéllas eran compartidas por la política oficial, por importantes representantes del Clero católico, así como en las ciudades de Santa Cruz de la Sierra y Sucre. El rechazo provino antes que nada de determinados órganos de prensa y partidos políticos de marcada tendencia nacionalista. Estas divergentes expresiones son tratadas ampliamente.

Cabe resaltar que la comunidad judía no se vio impedida de construir y practicar su variada y rica vida comunitaria, así como de abrir negocios y nunca se dieron verdaderos desmanes antisemitas. El éxodo de los inmigrantes comenzó después de 1945, cuando muchos países volvieron a abrir sus fronteras. Posterior a la Revolución de 1952, la emigración adquirió carácter masivo.

Factores determinantes para ello fueron: La marcada dificultad de acostumbrarse a un país tan diferente al de su procedencia, el cual no habían elegido sino al que migraron por falta de toda opción; el fuerte antisemitismo en las ciudades de La Paz y de Cochabamba, en las cuales se había radicado la mayor cantidad de judíos y solvencia económica para emprender el viaje. Un papel de peso también tuvo la competencia laboral que a nivel del comercio se dio entre ellos, dado el escaso mercado interno existente.

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