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11/01/2018

Próximo domingo: homenaje al Maestro y Sabio Shoshani






El próximo domingo 14 de enero a las 11 de la mañana, en el Cementerio Israelita de La Paz, realizaremos una tfilá especial de homenaje por los 50 años del fallecimiento del sabio Shoshani (z”l) dirigida por el Gran Rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay Max Godet.

Shoshani llegó a este mundo el 9 de enero de 1895, pero no hay certeza acerca de en qué lugar nació, tampoco la hay acerca de cuál fue su nombre al nacer.

De niño, recitaba de memoria la Biblia y el Talmud. A los 20 años ya estudiaba con el Gran Rabino Abraham Isaac Kook. De hecho, Yael Levine cita de dos cartas escritas por Rav Kook en 1915 que se refieren a su alumno inusual, Hillel Perlman – uno de los posibles nombres de Shoshani-. Una de estas correspondencias de Kook era una nota de presentación para su alumno "brillante, muy bien informado", dirigida a un colega en los Estados Unidos, donde Shoshani aparentemente vivió y trabajó como maestro itinerante durante la década de 1920.

Por la década de 1930, Shoshani estaba de vuelta en Europa, al parecer, en Francia, y después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, donde se cuenta que salvó su vida recitando pasajes el Corán con un conocimiento de erudito.

De 1947 a 1952, Shoshani estaba otra vez en Francia dando clases particulares. Levinas y Wiesel, por ejemplo, aprendieron con él durante esta época. Levinas dijo: "No puedo decir lo él sabe, pero todo lo que sé, él lo sabe."

En su libro "Nueve lecturas talmúdicas", Levinas, quien se convirtió en uno de los grandes filósofos judíos del siglo XX, escribe que fue Shoshani quien despertó su interés profundo por el Talmud. Ya que según afirmaba el maestro; la Torá que importa es la que interpreta el Talmud.

Durante la década de 1950, Shoshani retornó a Israel, y se ofrecía como profesor en los Kibutzim religiosos a cambio de una cama y comida.

Shoshani, jamás subía a leer en voz alta la Torá, para no revelar su nombre verdadero. Shoshani pasó sus últimos años en América del Sur, y murió una noche de viernes en un seminario de Bnei Akiva en Montevideo. Elie Wiesel arreglo su entierro y por encima de su tumba hay erigida una piedra cuyo epitafio reza, en hebreo, "El sabio rabino Shoshani de bendita memoria. Su nacimiento y su vida se sellan en un enigma”.

Shoshani fue un hombre tan sabio como enigmático, personas de todo el mundo vienen a visitar su matzeivah en nuestro cementerio. Son muchas las historias enigmáticas que narran la vida de este sabio judío. Fue profesor de Levinas y Elie Wiesel, quien al enterarse de su fallecimiento hace 50 años decidió encargarse de organizar y costear su funeral y su lápida.

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