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16/09/2020

Paz y cohetes

Foto: AFP






Semanario Hebreo Jai- por Ana Jerozolimski

Israel, el Golfo y los palestinos: paz y cohetes

Mientras en Washington se daba este martes un paso clave hacia la paz entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, desde la Franja de Gaza salían las voces palestinas de siempre, al disparar los terroristas varios cohetes hacia el sur de Israel. Algunos fueron interceptados por el sistema defensivo Cúpula de Hierro sobre la ciudad de Ashkelon, pero en Ashdod hubo menos suerte y uno de los cohetes impactó en una calle céntrica, causando serios daños, hiriendo levemente a dos hombres de 30 años y dejando a varias personas en estado de shock.

En Washington se ha llevado a cabo una ceremonia histórica singular, cuyo valor no se debe subestimar. Por sí misma y porque al parecer los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein son la primera pieza de lo que se espera se convierta en un dominó que amplíe el círculo de paz y convivencia normal en la región.

Con el aval y bajo el liderazgo del Presidente de Estados Unidos Donald Trump-que no se puede negar ha jugado aquí un rol clave-, se juntaron el Primer Ministro de Israel Biniamin Netanyahu, el Canciller de los Emiratos Árabes Unidos Abdallah Bin Zayyed y el Canciller de Bahrein Abdullatif al-Zayan y con su firma, confirmaron el comienzo de una nueva era.

Quedan cada vez más claras las diferencias dentro de Oriente Medio. De hecho, se puede ver la separación entre dos bandos. Hasta hace un tiempo hablábamos de la división entre sunitas y chiitas dentro del Islam, como el gran cisma de la región. Claro está que esa división, que se remonta siglos atrás a cuando murió el Profeta Mahoma y no hubo acuerdo sobre sus sucesores, no ha desaparecido en absoluto. Pero la división central es otra. Por un lado, están los regímenes pragmáticos que quieren avanzar hacia la paz, buscar un futuro mejor y aprovechar las ventajas de los vecinos para mejorar su propia vida y la de su gente. Por otro, están los radicales y extremistas que se oponen a la convivencia pacífica y rechazan la sola noción de vivir normalmente con Israel.

El primer grupo, en el cual están Israel y los 4 países árabes que ya han hecho la paz con el Estado judío- Egipto, Jordania, Emiratos Arabes Unidos y Bahrein-quiere ver la era de las guerras como propia del pasado porque en nada les ayudó a avanzar. El segundo, en el que se mezclan los chiitas de Irán-la cabeza de la serpiente- y Hezbolá con los sunitas de Turquía, Hamas y la Autoridad Palestina, perpetúa el conflicto y se opone a relaciones normales con Israel. Esto, aunque la propia Turquía tiene relaciones diplomáticas.

Los cohetes disparados desde Gaza hacia Israel mientras hablaba el Canciller emiratí, fueron un ataque previsible, continuación del rechazo de la paz en todas las declaraciones palestinas de las últimas semanas. En los Emiratos ha habido reacciones airadas de comentaristas y formadores de opinión que expresaron en las redes su estupor al ver que tras años de enviar ayuda económica a los palestinos, en Gaza y en Ramallah prenden fuego a la bandera de su país y los llaman de perros y traidores.

No sorprende que Irán, la potencia chiita radical, un régimen extremista que continúa asesinado a críticos del régimen, intente promover una agenda de odio y terror. Es su línea desde la revolución islámica en 1979. Es sin duda el más peligroso enemigo de Israel, también como patrón de Hezbolá. El agravante es que Irán afianza su posición también como patrón de los terroristas en Gaza, lo cual deja en Israel siempre una luz roja prendida.

Y sin minimizar en absoluto la seriedad de esa amenaza, siempre latente por cierto de fondo, nos resulta especialmente patético y lamentable ver la reacción del liderazgo palestino con sede en Ramallah. Hablan de buscar unidad con Hamas-aunque los separa un abismo de lucha de poder-, atacan a todo aquel que normaliza relaciones con Israel y parece que siguen sin entender que van quedando cada vez más atrás.

No está claro si repetirán el error de otras ocasiones, de pasar de los insultos, expresiones de ira y odio en las redes, de declaraciones políticas furiosas y quema de banderas, a atentados. Ya lo hizo Al Fatah claramente en la segunda intifada y pagó un alto precio por ello.

El problema es que no podemos esperar actitudes lógicas del liderazgo palestino. Quisiéramos que se den cuenta que si se suman al tren de la paz que está avanzando, estarían forjando un futuro mejor para su pueblo. Por ahora, no hay lamentablemente indicios de ello.

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