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18/10/2019

Otro que no se presentó






Clarín- por Hernán Sartori

Un ajedrecista iraní se negó a competir contra un israelí y se especula con sanciones Cuando el árbitro principal dio este jueves la orden para que comience la cuarta ronda del Mundial Juvenil de ajedrez, en Nueva Delhi, el maestro FIDE Alexander Zlatin movió “e4” -el viejo y querido peón 4 rey- y apretó el reloj. El tiempo comenzó a rodar para Aryan Gholami. Pero el reloj nunca volvió a tocarse, porque el maestro internacional jamás apareció delante del tablero en la sala de juego.

Zlatin la iba a tener muy difícil en el torneo Sub 20 porque su ELO es de 2.263 puntos y el de su rival llega a 2.554. Así y todo, las piezas negras nunca se movieron. Gholami es iraní, tiene 18 años y no se presentó a jugar porque Zlatin es israelí.

La República Islámica de Irán no reconoce al Estado de Israel desde que en 1979 irrumpió a Revolución Islámica del Ayatollah Ruhollah Khomeini, quien calificó a ese país como "pequeño Satán" y habló su "desaparición para liberar Jerusalén". En tanto, Israel considera a Irán como "un país que apoya el terrorismo".

Clarísimo es entonces que la ausencia de Gholami no se debió a una ocurrencia personal del ajedrecista sino a que enfrentar a Zlatin lo habría expuesto a sanciones por la federación ajedrecística de su país. Como mínimo.

Gholami había comprobado en primera persona lo que esta misma decisión le causó a los 17, cuando en enero no jugó en la séptima ronda contra el israelí Ariel Erenberg en la Rilton Cup, en Suecia, donde logró su primera norma de gran maestro. A su regreso a Irán, el 24 de febrero fue recibido por el Ayatollah Ali Khamenei, líder supremo del país, quien lo trató como un héroe.

“Estamos felices de tener a jóvenes como tú, gracias a Dios. Son el mayor capital del futuro del país. Protejan ese capital. Que Dios te proteja. Que Dios te preserve para el Islam y para este país”, se leyó en la propia cuenta de Khamenei.

"Tuve que tomar una decisión en dos o tres minutos. Le dije al árbitro que no jugaría", le comentó en su momento Gholami a la TV iraní. Y según la cadena Palestinian Quds News, había comentado: “Me negué para defender al pueblo palestino. No reconozco a un lugar llamado Israel".

Claro que en contrapartida, el sitio sueco de ajedrez Schack.se había citado al iraní diciendo que no tenía nada en contra de su rival. "Pero si hubiera jugado contra un israelí, habría sufrido serias consecuencias", habría explicado.

No pasó inadvertida la decisión de Gholami en India para la dirigencia del ajedrez mundial. "Otra lamentable no presentación de un jugador iraní contra un israelí, esta vez en el Mundial Juvenil. La FIDE no está preparada para tolerar que el ajedrez se use con motivos políticos. Al menos que haya cambios, duras medidas serán tomadas", sentenció el gran maestro inglés Nigel Short. Como es el vicepresidente de la FIDE, sus palabras en Twitter abrieron la puerta a resoluciones históricas.

El ex número 3 del mundo y retador de Garry Kasparov por el título mundial de 1993, en tiempos en que el ruso estaba peleado con la FIDE, fue más allá luego de su tuit inicial. "Habrá sanciones para las federaciones. Desde los comienzos de los 80, la FIDE fue cómplice para evitar enfrentamientos en eventos oficiales. Esta mala práctica ha cesado en esta administración. Eso es acción", comentó el británico.

Lo que cuenta Short es tan cierto que, por ejemplo, en la última Olimpíada femenina en Batumi 2018 se llegó a alterar un enfrentamiento de primera ronda para que Irak no jugara ante el equipo de Israel. Estos antecedentes, pensados para evitar un conflicto, aunque en realidad casi que lo validaban, son el pasado. El presente demanda decisión.

La FIDE tomó cartas en el asunto cuando el año pasado decidió mudar el Mundial de partidas rápidas y blitz de Arabia Saudita a Rusia, porque en 2017 el reino había demorado o directamente negado visas de ingreso a los maestros israelíes.

El tema es cómo no perjudicar a los jugadores ante medidas que toman en base al contexto que los condiciona. Por caso, en 2017, la Federación Iraní de Ajedrez no dejó participar de torneos domésticos a Borna Derakhshani, un pibe de 14 años, por haber enfrentado en febrero de ese año al israelí Alexander Huzman en el Masters de Gibraltar.

En ese mismo torneo, su hermana Dorsa jugó sin hijab, lo que la llevó a ser impedida de representar a su país, por lo que ahora es alumna universitaria y juega para Estados Unidos.

Antes del episodio de este jueves en el Mundial Juvenil, en abril pasado había sucedido otro hecho similar al de Gholami. Claro que en la tercera ronda del Grenke Chess, en Karlsruhe, Alemania, quien no se había presentado ante el maestro FIDE israelí Or Bronstein había sido nada menos que el gran maestro Alireza Firouzja, el prodigio del ajedrez iraní, quien entonces tenía 15 años.

Poco después, en julio, con apenas 16 años y un mes, se convirtió en el segundo ajedrecista más joven en superar los 2.700 puntos de ELO, después del chino Wei Yi.

En septiembre, la Federación Internacional de Judo suspendió provisionalmente a Irán de las competencias internacionales por un caso similar al que protagonizaron Firouzja y Gholami en el ajedrez. No se sabe aún hasta dónde llegará la FIDE.

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