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14/12/2018

Aurora

La medicina y la ciencia israelí avanzan contra el cáncer de cerebro y multiplica por dos las posibilidades de supervivencia






Con una idea original e inusual, pero de eficiencia comprobada, científicos israelíes inventaron un nuevo tratamiento para el gioblastoma (GBM), un agresivo cáncer en el cerebro.

Los tratamientos tradicionales contra el gioblastoma sólo incluyen quimio, radioterapia y cirugía, y muestran poca efectividad, con una tasa de un sobreviviente por cada 20 pacientes. Luego de la “quimio”, radiaciones o la extirpación de un tumor, o las tres anteriores, el cáncer reaparecía al poco tiempo. Los tratamientos envejecían sin novedades significativas y resultaban puramente sintomáticos.

Estas eran terribles noticias, ya que el GBM es uno de los tipos de cáncer más agresivos y mortales, y por su ubicación los efectos son devastadores para la calidad de vida del paciente y la supervivencia es casi inexistente.

Entonces en el cerebro del profesor Yoram Palti, del Technion, surgió una idea genial y original que marca una nueva pauta en el tratamiento del GBM y aumenta la posibilidad de supervivencia de los pacientes. En vez de tratar el cáncer desde adentro del cuerpo, al Prof. Palti se le ocurrió que debía tratarlo desde el exterior y con electromagnetismo.

Fue así como el dispositivo Optune vio la luz. Se trata de un “casco” blando, más parecido a un gorro de natación, que crea campos eléctricos (Tumor Treating Fields, TTFields) que interfieren la multiplicación de las células cancerígenas sin afectar la actividad eléctrica del cerebro o los tejidos sanos. Las células malignas afectadas por Optune se dividen en forma defectuosa y finalmente mueren, disminuyendo la reaparición del tumor que ocurre durante los tratamientos antiguos.

Aunque el tratamiento no es 100% eficaz, esta nueva terapia, que al principio fue vista con escepticismo por la comunidad científica, ha logrado multiplicar por dos la oportunidad de supervivencia de los pacientes, tal como lo demostraron los resultados de los estudios pertinentes, divulgados ante la Conferencia Europea de Neurooncología y la Conferencia Americana de Investigación del Cáncer.

Autoridades europeas e israelíes han manifestado su sorpresa y beneplácito con esta nueva alternativa, que no tiene comparación en el tratamiento del GBM. Afirman que pareciera que esta es la primera vez que se usan campos eléctricos para impedir el desarrollo de los tumores.

Debido a que el tratamiento requiere de alta tecnología y un uso constante del dispositivo, su precio lo hace inalcanzable para la mayoría, unos 700 mil shekels (200.000 dólares), aunque algunas agencias de ayuda están trabajando en el tema para ampliar su alcance.

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