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16/08/2019

Israel, paraíso ‘foodie’






La Vanguardia- por Natalia Martínez

Las direcciones que todo ‘foodie’ debería conocer en Israel

Existe un dicho popular que dice que “mientras Jerusalén reza, Tel Aviv se divierte y Haifa trabaja”. Desconocemos cuántos estarán de acuerdo con esta afirmación, pero lo que es indudable es que en las tres se come exageradamente bien.

La historia culinaria de Israel se remonta a muchos siglos atrás, el éxodo del pueblo israelí y su posterior regreso de los países en los que habitaron ha perfilado un extenso abanico de platos y recetas que en solo un viaje cuesta abarcar.

Turquía, Grecia, Croacia, Alemania y numerosos países más se encuentran sumergidos en recetas como el popular mundialmente humus, el falafel, el tzatziki, su fin de tahinis, la extensa huerta que dan fruto a platos a base de berenjena, coliflor, incontables variedades de pepino, y otros tantos que componen una lista que parece no tener fin.

Israel es uno de esos países del que aún no te has ido y ya deseas volver. Un territorio relativamente pequeño que guarda un inmenso patrimonio culinario, que se palpa, huele y saborea en muchos rincones de su geografía, algunos aún alejados del radar del turista. Estas son algunos de las paradas que debes hacer a tu paso por el país.

Tel Aviv, el Miami del mediterráneo

A esta urbe se la conoce como la ciudad del Mediterráneo que nunca duerme, y razón no le falta. La que fue en su día capital de Israel, se ha convertido en una metrópolis ecléctica e internacional que, con 100 años antigüedad, combina la modernidad con su joven historia.

El ritmo en la ciudad a penas cesa, a excepción del Shabbát, cuando los comercios kosher echan el cierre el viernes a medio día y no vuelven a abrir hasta el domingo. El resto de los días la ciudad más joven de Israel respira un ambiente con un ritmo inagotable que se vive en sus mercados, puestos y restaurantes. Estos son las paradas que no deben faltar en tu lista:

Levinsky

Este barrio se ha convertido en el centro de ebullición de la ciudad. La calle Levinsky y colindantes es hogar de numerosos locales, de estilo modernista, que conviven con antiguos comercios de toda la vida.

En el 46 de la calle que le da nombre, compartiendo acera con panaderías, tiendas de frutos secos, encurtidos, y otros bares de moda, está Levinsky Bourekas. Todo un emblema local, conocido por vender las mejores burecas, la popular empanada que se elabora con pasta filo y se rellena con queso blanco turco o griego y carne o espinacas. Garger Hazahav es otro de los sitios donde la gente hace cola, aquí para probar su popular hummus.

Mercado del Carmel

Se trata de la meca de la gastronomía callejera del país. Un espacio que combina clásicos puestos de frutas y hortalizas que son el escaparate a la despensa del país, con conocidos stands donde bordan icónicos platos y otros locales, más modernos, que se abren paso en la tradición del mercado.

Busca Haburika Carmel market, a la mitad de su pasillo central para probar sus magníficas burikas, un plato que procede del norte de África y consiste en una pasta filo rellena de huevo, patata y más ingredientes, que se fríe y se mete en un pan de pita con una salsa picante de ajo y pimienta. Un bocado crujiente y muy contundente.

También en el pasillo central, en el número 11, se encuentra Hummus HaCarmel, una casa de comidas con mucho encanto donde sirven estos deliciosos platos elaborados con garbanzos. M25 Meat Market, es un local que rinde homenaje a la carne, cuenta con una carnicería donde se pueden comprar distintas buenas piezas de carne para llevártela a casa o para que te la cocinen en el restaurante, si lo prefieres.

Manta Ray

A pie de playa, este restaurante combina la tradición con la cocina moderna en una carta que destaca por su particular mezze, una selección de aperitivos variada de recetas originarias en el este del meditarráneo y el oriente medio.

Platos como el omnipresente tzatziki, la okra con tomate, los encurtidos o el queso de cabra con la popular mezcla de especias zatar, son la antesala a elaboraciones más personales como la lubina con gnocchi, berenjena y anacardos marinado en mantequilla de limón con cilantro.

Dr. Shakshuka

Al sur de Tel Aviv se encuentra Yafo o Jaffa, su puerto, con tres mil años de antigüedad es uno de los más antiguos del mundo. Sus calles atesoran una gran diversidad étnica y cultural. En uno de sus recovecos se encuentra el rey del Shashuka.

Allí se ha hecho con la placita, donde muestra el dominio que tiene al elaborar este plato de origen turco cocinado a base de verduras y una sabrosa y generosa salsa de tomate que se corona con un par de huevos. Muchos lo sitúan entre los mejores de la ciudad.

Café Europa

En el corazón del vibrante bulevar Rothschild, encontramos este acogedor restaurante, con un frondoso patio-comedor a su entrada. Ofrece una cocina telaviví basada en un país que mira a Occidente, en el cruce de tres continentes, creando refrescantes y accesibles platos como su ensalada de remolacha, con endivia caramelizada y queso circasiano, del noroeste del Caúcaso, siempre acompañados de una rica focaccia y de buenos dippings, como la crema de espárragos y coliflor, con huevo pasado por agua y tobiko o hueva de pez volador.

Yulia

Popular por su cocina creativa protagonizada por pescados y mariscos, este acogedor restaurante, situado en primera fila del paseo marítimo que conduce al puerto, es el lugar perfecto para disfrutar de una cena con el sol escondiéndose por el horizonte del Mediterráneo. Su carta se compone también de sabrosos entrantes vegetarianos como la alcachofa asada con tzatziki y sumac o la coliflor crujiente con tahini.

Tel Aviv de noche

A pesar de la celebración del Shabbat, durante el fin de semana, las noches en Tel Aviv siguen encendidas. El bulevar Rothschild es el punto de encuentro y donde están localizados la mayoría de locales de moda de la ciudad.

La hora de salida suele ser a las 20:00h y la noche, por lo normal, acaba a las 07:00. Y con una noche tan larga, lo mejor que pueden hacer los bares y restaurantes es tener todas las necesidades del cliente cubiertas.

Curiosamente, la mayoría de estos locales combinan gastronomía y entretenimiento, ofreciendo, hasta altas horas de la noche, desde cartas con snacks hasta elaborados menús. Un servicio nada común en los clubs y locales de esta categoría en otras ciudades del mundo. Pero quizás es una inteligente forma de tener al cliente satisfecho con una buena oferta de comida de calidad, bebida y buena música.

El bulevar Rothschild es el punto de encuentro y donde están localizados la mayoría de los locales de moda de la ciudad

Aria, acoge su interior un restaurante conducido por el joven chef promesa Guy Gamzu,en el piso de arriba y un lounge con coctelería y una carta de aperitivos que se pueden disfrutar acompañado de la música de la que se encarga el Dj desde el centro del local.

Siguiendo esta línea, también se pueden visitar Jimmy Who?, Goat Tlv o Speak easy. Este último,con música y una carta de sushi, disponible hasta la madrugada, es uno de los rooftops desde el que disfrutar de unas magníficas vistas de la calle peatonal con más ambiente de la ciudad.

No muy lejos de allí, de escándalo son también las vistas que se divisan desde la última planta del hotel Lighthouse, con un ambiente envidiable, desde donde se puede contemplar el mar y como la ciudad se extiende a sus pies. El comienzo de la noche lo marca el ‘chaser’, el primer chupito con el que se acostumbra brindar. Como acabe, ya es cosa tuya, opciones no te faltan.

Haifa, la señorial ciudad portuaria a los pies de Monte Carmelo y sus alrededores

Haifa se encuentra estratégicamente situada en la costa central del país, a los pies del impresionante Monte Carmelo. Esta ciudad ha servido de puerto comercial para los que llegaban a tierras de Oriente Medio, y se puede tomar de punto de partida a alrededores, no muy lejanos, donde se puede disfrutar de algunos planes alternativos que forman parte de la cultura gastronómica del país.

Las tierras que rodean la ciudad son fértiles, y se dedican en gran parte al cultivo de frutas y berduras que se consumen y se exportan en Israel. No muy lejos de allí se encuentra ‘Falling in love with nature’ , una granja sostenible donde se cultivan numerosos tipos de fruta, pero en su mayoría lichis, fruta que trajeron a Israel desde China. Una visita resulta una interesante manera de acercarse a la agricultura del país y conocer de cerca los retos a los que se enfrenta.

A unos kilómetros, en el asentamiento de Klil, también comprometida con la naturaleza, la alimentación y su sostenibilidad, vive Hagit Lidror , ella ofrece cursos de cocina vegetariana para aquellos que buscan una experiencia diferente, y conectar con el entorno y su producto. En los que enseña cómo evitar consumir producto como la leche de origen animal y con ingredientes como el anacardo preparar ricos batidos, y quesos sin renunciar al sabor y a la autenticidad.

La región de Haifa atesora unos cuantos secretos gastronómicos con gran interés cultural para los que cuenten con un par de días para recorrerla. En sus montañas se esconde Schwartzman Dairy, (Moshav Old Hameyasdim 4) una quesería cuyo oficio se remonta a 120 años atrás.

Al frente se encuentra ahora Ziv Schwartzman, tercera generación de una familia que se asentó en el moshava Bat Shlomo -o asentamiento rural judío- en 1882. Su negocio es un pequeño rincón gourmet con mucho encanto y diversos productos típicos de la zona y deliciosos quesos de oveja, cabra y vaca que acamparan todo el protagonismo.

La región de Haifa atesora unos cuantos secretos gastronómicos con gran interés cultural para los que cuenten con un par de días para recorrerla

Diferentes tipos de quesos artesanales que la familia lleva elaborando más de un siglo siguiendo recetas propias de los orígenes de sus antepasados. El colmado es un entrañable lugar difícil de olvidar, que se descubre gracias al boca a boca. Y además de tienda, es un pequeño museo en el que quedarse tiempo contemplando reliquias familiares y escuchando la historias que comparte con tanta pasión.

También en una aldea, llamada Dalyat, en la ladera de Monte Carmelo, tiene su negocio Hikam Aride. Ella enseña a cocinar recetas típicas de la cocina Drusa, una minoría religiosa que habita principalmente en Siria, Jordania, el Líbano e Israel y que cuenta con comunidades en ese pueblo y alrededores. En su curso puedes aprender la elaboración más tradicional y auténtica de platos como el tabulé, o el dwali, los rollitos de hoja de parra que se rellenan de arroz y especias y verduras o carne.

Otra excursión que merece la pena realizar es la visita a la milenaria ciudad de Acre, una de las ciudades más antiguas de mundo que se cree fundada en el 1.500 a.C. Tierra del imperio de Alejandro Magno y de Cruzadas, que debido a su imponente fortificación, Napoleón fue incapaz de conquistar.

Allí una buena parada en el camino, puede ser en Hummus el abed abu hmid, un pintoresco local pintado de azul a orilla del mar, pegado al faro, que pertenece a Arin Abu-Hamid Kurdi. Ella regenta esta casa de humus, un tipo de negocio que pertenece al mundo hombres y al que las mujeres, por cuestiones culturales, les cuesta tanto acceder.

A pesar de que el local lleve el nombre de su padre, de quién heredó el negocio, es ella la que se alza detrás del mostrador y recupera viejas recetas familiares, situándola entre las mejores del lugar.

Otra excursión que merece la pena realizar es la visita a la milenaria ciudad de Acre Sentarse en su terraza, te brinda la posibilidad de disfrutar, además de la brisa marina, de un festival de platos que la chef ha recuperado de sus raíces entre los que destacan su excepcional hummus, la mosakaa, o el trede – un sensacional plato que se compone de pan y garbanzos machacados en el fondo, cubiertos de yogur con ajo y rematados con mantequilla, almendra y perejil.

De vuelta a la gran ciudad, la colonia alemana es un barrio lleno de vida y actividad que cuenta con una amplia oferta de restaurantes donde degustar la gastronomía del lugar. Al Dyar, con una cocina que rinde homenaje a Oriente Medio, y Douzan, fusión francesa y árabe, son dos buenos ejemplos.

Jerusalén y el sabor de la fusión de culturas en la Ciudad Santa

La ciudad de las tres religiones, con más historia del mundo, es un fascinante cruce de culturas que se mezclan y conviven no solo en sus barrios y calles, si no en su gastronomía. La historia culinaria de la ciudad se remonta a tiempos del Antiguo Testamento donde la despensa se abastecía de una tierra rica en trigo, cebada, viñedos, higos y granadas, una tierra de gran riqueza ocupada también en gran parte por el aceite de oliva y la miel, que ha configurado los cimientos de una ciudad que se ha convertido en un gran destino gastronómico.

Si Tel Aviv destaca por su oferta vegetariana, Jerusalén lo hace por mezclar tradición e historia con la cocina kosher como protagonista. Es el destino ideal para degustar platos como el machneyuda, un tartar de ternera con ciruelas, el shamburak kurdo, un pastel con pechuga de pollo, patatas y chimichurri o el sabich, una pita rellena de rebanadas de berenjena frita.

Si Tel Aviv destaca por su oferta vegetariana, Jerusalén lo hace por mezclar tradición e historia con la cocina kosher como protagonista

Una visita al mercado Mahane Yehuda puede ser una primera buena toma de contacto. Este ‘shuk’ es un espacio cargado de historia y tradición que ha evolucionando y adaptando su tradición al Jerusalén más moderno.

Puestos de toda la vida comparten pasillos con locales más actuales que aportan un aire más renovado al mercado, que por la noche se convierten en un punto de encuentro para los más animados. Durante el día, además de hacer la compra, puedes degustar otros icónicos platos como el malawach una especia de torta que se rellena de distintos ingredientes, en su mayoría verduras, típica de la cocina yemení. Uno riquísimo lo sirven en Jahnun bar, con varios jóvenes al frente al que no les falta ni sonrisa ni energía para dar día a día la vuelta a esta deliciosa tortilla.

Aventurarse en la ciudad antigua puede convertir la tarea de comer en todo un reto, pero entre los sitios turísticos también das con buenas referencias como Humus Acrmavi, antes de cruzar la puerta de Damasco o Lina, un local dedicado al humus cerca de Vía Dolorosa, con 60 años de antigüedad, considerado de los mejores en elaborar este plato local dentro de la ciudad antigua.

Fuera de ella Azura es una casa de comidas, cuya cocina de Oriente Medio (iraquí, kurda y sefardí) donde se pueden degustar numerosos guisos emblemáticos de la gastronomía del país, o The Eucalyptus, una institución en el panorama culinario israelí, donde su chef Moshe Basson practica una cocina local y regional que recurriendo a plantas salvajes y hierbas crea platos que se inspiran en recetas bíblicas.

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