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28/05/2018

El País (fuente: The New York Times)

El músico que rompe barreras




Una estrella de David amarilla —del tipo que los nazis obligaban a los judíos a usar— en la manga de un buzo con capucha aparece casi al inicio del video Yellow Bar Mitzvah del rapero Sun Diego. Segundos más tarde, un Lamborghini sale en medio de una estrella de David color neón. Las flamas de una menorá gigantesca y dorada ilustran rimas veloces acerca de armas, drogas y dinero.

Yellow Bar Mitzvah, que se lanzó el año pasado, es una grabación extraordinaria de gangsta rap en la que se escucha el hebreo de manera prominente en la letra. Y aunque los videos en los que se mezclan menorás y estrellas de David amarillas con armas, autos deportivos y mujeres en traje de baño que empujan carretillas llenas de cocaína impactarían a la gente en cualquier lugar, en la Alemania de hoy son particularmente sobresalientes: ha habido elementos del entorno floreciente del hip-hop y el rap del país que han sido criticados por ser antisemitas en semanas recientes.

El 12 de abril, un gran premio musical de Alemania fue otorgado a un dueto cuyo álbum incluía la frase "Mi cuerpo está mejor ejercitado que el de un prisionero de Auschwitz". En la ceremonia, llamada Echo Awards, los raperos fueron abucheados. Luego, varios músicos prominentes devolvieron sus premios a manera de protesta y los premios fueron cancelados. La controversia encendió un debate nacional acerca del antisemitismo en aumento entre los jóvenes e inmigrantes, los dos grupos que más escuchan rap.

Por otro lado, Sun Diego ha tenido éxito mientras proclama con orgullo su identidad judía. El rapero, cuyo nombre de pila es Dimitrij Chpakov, tiene 272.000 seguidores en Instagram, y Yellow Bar Mitzvah, lanzada el año pasado, ha acumulado más de 9,7 millones de visitas en YouTube. Eloah, otra de sus canciones, se acerca a los seis millones de visitas. La autobiografía de Sun Diego, Yellow Bar Mitzvah: The Seven Portals From Moloch to Fame, que coescribió el periodista alemán Dennis Sand, pasó varias semanas en los primeros lugares de las listas de éxitos de venta alemanes después de salir a la venta a finales de febrero.

En su versión reciente del éxito ochentero de Falco Rock Me Amadeus, presume en una parte que "un judío está creando una nueva ola alemana".

La popularidad de Sun Diego demuestra que "no puedes encasillar a los fanáticos alemanes del rap", sostiene Viola Funk, crítica del género del hip-hop que vive en Berlín. "Los fanáticos no solo están interesados en el arte, sino en la persona detrás de este, por eso es tan grandioso que haya un rapero judío increíblemente popular".

La noche después de la ceremonia de los premios Echo, Chpakov fue el centro de atención en un bar con iluminación tenue en un vecindario de Essen conocido por su población inmigrante de mayoría árabe. Sentado en la orilla de un sofá, el rapero delgado y barbado de 29 años jugueteaba con una estrella de David con diamantes que colgaba de su cuello, mirando las escenas que se repetían de la ceremonia en la tevé.

Aunque no es particularmente religioso, sostiene que su identidad judía siempre ha desempeñado un gran papel en su vida. "Llegué a Alemania con toda una comunidad de personas, y todos sabían quién era y de dónde venía", comentó. "No importa si eres practicante o no. De niño aprendí que mi madre, mi abuela y mi bisabuela eran judías… mi sangre es judía. No tengo elección".

De adolescente, Chpakov convivía con maleantes, vendía marihuana y estafaba a la gente en las calles de Osnabrück, su lugar de residencia en el valle del Ruhr, donde aún vive. Después de que lo arrestaran a los 15 años por robo y fraude, lo sentenciaron a 400 horas de servicio comunitario en el zoológico de la ciudad. Abandonó la escuela al poco tiempo, y trabajó en sitios de construcción mientras producía él mismo música rap bajo el seudónimo Sun Diego, que creó como broma cuando era niño.

Para 2011, se había creado una carrera modesta como rapero y productor, hasta que los fanáticos lo rechazaron por producir música demasiado dance-club. En 2013, decidió reinventarse. Se puso un disfraz de Bob Esponja que compró en Amazon y entró a una competencia de rap con el seudónimo SpongeBOZZ.

Recitar insultos profanos, amenazas violentas y jactarse de manera atroz mientras estaba vestido como un personaje de caricatura para niños resultó ser la receta perfecta para tener éxito en YouTube. Sus videos fueron una sensación entre los jóvenes fanáticos del rap y su álbum de 2015, The Planktonweed Tapes, estuvo brevemente a la cabeza de las listas de popularidad en Alemania.

Sin embargo, el disfraz también era asfixiante. Chpakov comenzó a pensar en su siguiente acto, el que le permitiría deshacerse del traje de esponja. Después de explorar el mundo del rap alemán, comenzó a pensar en una parte de su identidad en la que no se había interesado desde su infancia. "Los niños tienen muchos modelos a seguir musulmanes, cristianos, alemanes, turcos, estadounidenses, libaneses o kurdos", escribió en su autobiografía. "Pero hasta ahora no ha habido un judío con el que la gente pueda identificarse en el entorno alemán del rap. Pensé que ya era hora de hacer una declaración deliberada".

En cierta forma, fue una decisión atrevida. El rap gangsta alemán está dominado por artistas árabes y turcos, y han aumentado las denuncias de antisemitismo entre grupos de inmigrantes y alemanes jóvenes que ya no saben nada sobre la Segunda Guerra Mundial. Algunos de los raperos más populares han sacado videos con estereotipos judíos y letras que se refieren a teorías de conspiración antisemitas. Sin embargo, incorporar su identidad judía en su nuevo personaje pareció intrigar a los fanáticos, en vez de repelerlos. "Cuando publiqué el libro y los videos, fue como si me hubieran resucitado", dice. "Finalmente, tengo una identidad propia y puedo hacer algo con ella".

Jakob Baier, politólogo que estudia antisemitismo en el rap alemán, dice que la adopción del judaísmo por parte de Sun Diego vuelca los estereotipos que aún son comunes en la sociedad alemana. "Le ha dado la vuelta al resentimiento antisemita: Soy judío, pero no soy débil. Uso una estrella de David, pero no como estigma, sino como símbolo de autoempoderamiento", comentó Baier.

Antisemitismo puso fin a un premio

El escándalo en torno a la concesión este año del Premio Echo, el más importante de la industria musical alemana, a un álbum de rap con textos antisemitas, llevó a fines de abril a los organizadores a decretar la supresión definitiva de estos galardones

El consejo directivo de la Asociación de la Industria Musical Alemania sostuvo que no quiere que el premio se convierta "en una plataforma para el antisemitismo, el sexismo, la homofobia y la relativización de la violencia". "Lo ocurrido alrededor de la concesión de los premios este año, por lo que el consejo directivo se ha disculpado, es algo que ya no se puede reparar", dice un comunicado. En el futuro apuestan a crear otro premio.

El origen del escándalo fue la concesión del premio, en la categoría hip hop, a los raperos Kollegah y Farid Bang por un álbum en la que hay canciones con frases como "hagamos otro Holocausto, traed los cocteles molotov" o "mi cuerpo está más definido que el de un prisionero de Auschwitz".

El premio a Farid Bang y Kollegah llevó a una serie de protestas —a las que se sumó entre otros el ministro de Exteriores, Heiko Maas— y a que muchos galardonados de los últimos años optaran por devolver sus premios. El último caso notable fue el del músico argentino-israelí Daniel Barenboim. Antes otros premiados ya habían anunciado la devolución de su premio como señal de protesta, entre ellos Klaus Voormann, que diseñó la carátula del emblemático álbum Revolver de The Beatles.

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