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14/12/2018

Enlace Judío México- por Isaac Shamah

El inesperado nexo de Muhammad Alí con el judaísmo





Pocas, o quizá ninguna otra historia de deportistas que no son judíos, han tenido un nexo tan curioso con el judaísmo como el del mejor boxeador de la historia; y es que, en el caso de Muhammad Ali, su relación con el judaísmo fue una historia de odio-amor que empieza desde que el pugilista deja de ser Cassius Clay para convertirse en Muhammad Ali.

Para los que me leen, saben que tengo que agregar un contexto histórico para llevarlos de la mano con nuestra historia; en este caso, la década de 1960 influye mucho en la vida de Clay, debido a que comienzan a haber varios movimientos contraculturales y de derechos civiles que hacen que Ali, quien ya comenzaba a ser conocido en el mundo deportivo, comience a estudiar sus orígenes y se dé cuenta que su nombre lo tenía, gracias a que un patrón de sus antepasados, quienes eran esclavos, decide darles el apellido con el que contaba; gracias a esta información, Cassius, alrededor de 1964, se cambia el nombre a Cassius X. Posterior al cambio de apellido, Cassius comienza a involucrarse con el Islam, en donde toma varias clases y termina por convencerse que ésta era la religión a la que pertenecía.

Debido al cambio de religión, Cassius X decide que necesita un nombre que vaya de acuerdo con el Islam y lo cambia por Muhammad Ali.

Al poco tiempo de cambiar de religión, Ali comienza a volverse una figura del islam en Estados Unidos y con esto, si agregamos el conflicto que empiezan a tener países árabes con Israel, comienza a escuchar comentarios negativos en contra del país de habla hebrea, por lo que, como siempre fue un deportista que nunca se quedaba callado, Ali comienza a hablar mal del sionismo y de Israel, al grado de decir que el sionismo controlaba al mundo. Luego de estos comentarios, varios de sus apoyadores judíos empiezan a perder cariño por el rey del boxeo e incluso pierde a uno que otro patrocinador por este efecto.

Con la pérdida de su fanaticada y apoyadores judíos, Ali se enchufa aún más con el tema y da una que otra crítica y comentarios de burla hacia promotores y boxeadores judíos. Hay que recordar, que antes de la época de Ali, el boxeo se vio muy influenciado por el judaísmo, a tal grado que hasta la fecha mucha gente lo conoce como un “deporte judío”.

Con estos comentarios, todo el mundo pensaría que la relación de Ali era de odio, la realidad es que Ali era algo hablador y que, a pesar de sus primeros comentarios, muy influenciados por gente extremista, en su vida no cabía el odio, inclusive, poco a poco Ali se va deshaciendo de esas influencias, hasta el punto donde se vuelve un embajador de la coexistencia. Prueba de esto fue que posterior a su carrera se retractó de varios de sus comentarios en contra del judaísmo y que incluso mencionara que todos somos hijos de Dios y que hay buenas personas en todas las religiones.

En su vida privada, da la casualidad de que Ali tenía un nexo gigantesco con el judaísmo, una de las pruebas más curiosas es que, en su vida diaria, Ali vivía y convivía de manera extraordinaria con judíos, entre ellos, uno de sus mejores amigos y entrenadores, Drew Bundini Brown, era judío e incluso, él acompañó a Ali en el camino de la conversión al islam. Entre Ali y Bundini siempre hubo una gran relación de respeto, enseñanzas mutuas y una amistad que permitía que hablaran de sus religiones entre sí.

Otra conexión entre Ali y el judaísmo es el periodista al que Ali le daba todas sus exclusivas: Howard Cosell, del que Ali sabía que era judío y aún con esto, le daba las entrevistas a él antes que a nadie, debido a que Cosell fue el primer periodista en llamarle Muhammad Ali con su cambio de nombre. Incluso Muhammad estuvo en el funeral de Howard Cosell, en el que coincidió con uno de sus mejores amigos, Billy Crystal, comediante judío que se hace gran amigo de Ali, gracias a un show de comedia que hizo, donde presenta un escenario hipotético en el que Cassius Clay cambia de religión al judaísmo y con esto se cambia el nombre a Izzy Itzcowitz.

Gracias a este discurso, Ali y Crystal se convierten en grandes amigos, incluso se llamaban hermanos, viajan a Israel juntos y se vuelven miembros de un club interreligioso que recaudaba fondos para víctimas de guerra en el Medio Oriente. En el funeral de Ali, Crystal dio un gran discurso en el que mencionó el gran afecto que Ali tenía por él y por los judíos.

Pero, además de todos estos datos, lo más notorio es que Khaliah Ali, hija de Muhammad, se casa con Spencer Wertheimer, quien es judío y de esta manera une a Ali con el judaísmo de una forma inesperada, ya que Ali casa a su hija en una boda interreligiosa y después de varios años, asiste al Bar Mitzvah de su nieto Jacob, a quien incluso lo acompaña en su lectura de la Torá.

Con todos estos hechos, antes de morir, a Ali se le pregunta por su religión y comenta que su fe y espiritualidad fueron madurando y lo hicieron en un mucho mejor musulmán a tal grado que su rechazo al judaísmo acabó siendo un amor y respeto por esta religión.

Poco después de su muerte, los periódicos USA Today, Haaretz, Times of Israel y The Forward llevaron la historia de Ali con su nexo al judaísmo, en donde The Forward titula el artículo como “La vida secreta judía de Muhammad Ali”.

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