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16/08/2019

Doctora a los 90 años






Ynet en Español

A los 90 años, la Dra. Verona Radosh no piensa en jubilarse, y todas las mañanas se dirige a la clínica para víctimas de drogas del Hospital Ichilov: “Es un privilegio poder trabajar y ayudar a los pacientes, especialmente cuando se trata de las personas que más necesitan ayuda".

Fue precisamente a los 65 años, cuando la mayoría de las personas están terminando sus carreras profesionales, cuando la Dra. Radosh encontró su vocación. Luego de un largo servicio en inmunología dentro de la clínica Zamenhoff, la doctora se vio obligada a retirarse: “No me podía imaginar, la profesión es parte de mi identidad, no tenía sentido traer el estetoscopio de regreso y volver a casa, estaba desanimada”.

Una amiga escuchó que estaba en la búsqueda de trabajo, y la contactó con el Hospital Ichilov de Tel Aviv: “Acordamos hacer una prueba por dos semanas, y ya llevo aquí 25 años”, relató Radosh, quien la semana pasada celebró su cumpleaños número 90.

"Para mí es una bendición haber encontrado este lugar”, expresó la doctora, quien también agregó que “es el lugar de trabajo más interesante y más adecuado que he tenido, amo a las personas y aún más amo ayudarlas”.

Al escucharla hablar, no quedan dudas que la medicina es su gran vocación: “Como médico, no me importa ayudar a un paciente con una inflamación, una herida en la mano o gripe, mientras pueda ayudar a alguien, hice lo mío, me hace sentir bien”.

"Nunca temí a un paciente"

Acerca de su relación con los adictos, la doctora afirmó: "Mis pacientes son las personas que necesitan el mejor tratamiento y que aprecian el buen trato, en todos mis años aquí, nunca he temido a un paciente, me llevo bien con todos”.

Además, expresó que “estas son personas que, en la mayoría de los lugares, no son aceptadas, a veces acuden a la clínica nerviosas o enojadas, pero cuando entran a mi consultorio se relajan”.

¿Quién es Verona Radosh?

Nació en Debrecen, Hungría, sobrevivió al Holocausto y estudió medicina luego de terminada la guerra en su ciudad natal. "En la universidad, me pidieron que cambiara mi apellido porque era demasiado judío", recordó.

"Quieres ser médico hasta el último día"

Según Radosh, la principal labor de la clínica en la que trabaja, es equilibrar a los pacientes con metadona, que es el producto de sustitución progresiva en el tratamiento para su desintoxicación. "Algunos pacientes ya se ven diferentes después de un mes de tratamiento, se visten de manera diferente y se comportan de manera más bella”. De todos modos, la doctora sostuvo que “no se puede decir que dejan de ser impulsivos, pero se ve el cambio, esa es mi satisfacción en el trabajo”, destacó.

La mayoría de los pacientes necesitarán el reemplazo de las drogas por el resto de sus vidas. La doctora explicó que la base del tratamiento con metadona es la percepción de que los pacientes no son considerados adictos, sino pacientes. "Sus receptores cerebrales se han acostumbrado al efecto del fármaco", agregó Redosh.

Oren Avitan, director de la clínica, explicó que el tratamiento se administra a las víctimas de drogas, que ya se sometieron a tratamientos de rehabilitación fallidos. "La metadona es un opiáceo sintético que tiene grandes beneficios sobre los opiáceos regulares, como la heroína”, explicó.

Avitan sostuvo que la doctora Radosh es un modelo a seguir y una inspiración: "Ella habla a todos los pacientes a los ojos, muchos la ven como una figura materna, aunque trabaja medio tiempo, tiene tantos pacientes como un médico a tiempo completo”.

Acerca de su jubilación, la doctora expresó: “Ni siquiera puedo imaginarlo, todavía no he tenido una mañana en la que me haya dicho a mí misma que no tengo fuerzas para trabajar, mi único deseo es ser médica hasta mi último día, es un privilegio poder trabajar, ver gente y ayudarlos”.

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