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20/11/2020

Por Dr. Jaime Apoj, de Copredi (Para CCIU)

Día Mundial de la Infancia






Se cumple hoy 20 de noviembre, el día mundial del niño o de la infancia, estatuido por la ONU para rememorar la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyos 54 artículos fueron aprobados prácticamente por unanimidad el 20 de noviembre de 1989, y cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado. Es entonces, el tratado internacional más ratificado de la historia.

Posteriormente a su aprobación, y como suele suceder, la cruda realidad nos abofetea el rostro. Por tanto, nos interesa ver en qué zonas o países, éstos derechos son más vulnerados, y para ello acudimos a información tanto de la UNICEF (la organización de la ONU dedicada a la protección de los derechos de la infancia), como de organizaciones de Derechos Humanos.

Así encontramos que, en aquellos países gobernados por teocracias o por gobiernos con fuerte impronta islamista, existe la pena de muerte para menores de 18 años, como en el caso de Irán y Pakistán, a pesar de la prohibición del Derecho Internacional de aplicar tal pena. En muchos países islamistas, persisten la mutilación genital femenina y el matrimonio a temprana edad.

Sobre estos matrimonios precoces, leíamos hace poco en estas mismas páginas que en Irán, una joven de 30 años ya era abuela; efectivamente, había sido “ofrecida” en matrimonio a un hombre bastante mayor que ella, al poco tiempo tuvo una hija que reiteró su historia: matrimonio precoz, etcétera, y así sucesivamente. Lo alarmante es que no se trata de un caso aislado, sino que por el contrario, por esas latitudes, es lo usual.

Pero también en otros países y continentes existe venta de niños, prostitución infantil, así como la utilización de niños en la pornografía, por lo que debió ampliarse el Tratado original de 1989.

Según denuncia Amnistía Internacional en su sitio web, en África se utilizan niños pequeños como soldados, como señuelos, porque se entiende que resultan más dóciles y menos cuestionadores; a su vez, las niñas cumplen la función de “servidoras sexuales” para las tropas.

Lo llamativo es que, la mayoría de los países denunciados como sistemáticos violadores de los derechos humanos infantiles, integran a su vez, comisiones de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y hacen de jueces, de árbitros de otros países en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos. Vaya hipocresía. Basta ver la integración de las Comisiones que –supuestamente al menos- vigilan el cumplimiento de los derechos humanos en el universo, para darse cuenta. Es decir que las mayorías “automáticas”, y los bloques que integran los distintos países, impiden condenar con precisión y mayor firmeza a muchos de ellos.

Lo deseable sería entonces que, más allá de declaraciones altisonantes, se apliquen efectivamente las Convenciones sobre derechos humanos de la niñez, se comprenda de que los menores de 18 años tienen derecho a crecer como niños, niñas y/o adolescentes, a educarse, a desarrollarse física, mental y espiritualmente, y, en consecuencia, a adquirir independencia, autonomía legal y afectiva, a elegir su destino, su pareja, su forma de vida.

En el marco normativo de la Convención cuya aprobación hoy se celebra, se consagra explícitamente el derecho a que las tradiciones sociales, culturales o religiosas no interfieran en la salud de los menores. En la práctica, como vimos, en algunos países, especialmente islámicos, estos derechos no se respetan, son letra muerta. La costumbre ampliamente instaurada del matrimonio precoz, “arreglado “por los padres, entonces, es una flagrante violación a los derechos de las niñas.

En conclusión, es necesario denunciar con fuerza estas situaciones, sin hipocresía, y dejando de lado los compromisos políticos internacionales y las mayorías “automáticas” en la ONU, para que, además de declaraciones gratificantes para nuestra conciencia, se logren concretar avances en la real protección de los derechos humanos infantiles.

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